No se trata sólo de los viajantes extranjeros, que dejaron de venir preocupados por un posible contagio de algo que al principio se imaginó como si fuese el SARS, pero que acabó siendo una versión un poco diferente de la influenza normal, por suerte.Se trata también del viajante nacional, que dejó pasar el puente de inicios de mayo, en parte siguiendo la recomendación del mismo Presidente de la República, que insistió que en la casa estaba uno más seguro. Aunque no tenemos aún cifras detalladas de cuánto ha significado esto, la información que aparece en prensa es muy preocupante. En lugar de tener una ocupación de 45% o 50%, como parece ser frecuente en estos días, se habla de 10%. Son cifras muy aisladas que no podemos comparar bien, pero que sin duda deben tener algo de sustento. Algo peor pasa con los cruceros: Cozumel era el puerto con más tráfico de cruceros en el mundo, pero desde hace dos semanas no se para nadie ahí. Imagine usted el golpe económico que eso significa. Y el turismo, que uno siempre imagina como simplemente un hotel y acaso un restaurante, en realidad tiene conexión con muchas más actividades económicas: comercio, transporte, comunicaciones, y también manufacturas. El turismo representa en México cosa de 8% del PIB, según las estimaciones de INEGI de la cuenta satélite del sector, de forma que una caída en esta actividad puede resultar muy importante para el país. Ahora bien, se trata de una actividad muy estacional, que tiene en México dos estaciones diferentes. Para el turismo nacional, el verano es la temporada alta, pero para el internacional es más elevada la actividad a fines de año y de ahí hasta Semana Santa, más o menos. Es decir que el golpe ocurrió, afortunadamente, cuando empezaba la reducción de viajeros internacionales. Dentro de todo lo malo, tenemos la fortuna de que esto nos da tiempo para recuperar la imagen de México, aunque no mucho. Para los viajeros internacionales, es muy importante que la imagen de México se haya recuperado por completo antes de septiembre. Muchas empresas que organizan viajes lo hacen en estos meses, y el flujo empieza a crecer en octubre. Las noticias que tenemos con respecto a la influenza son cada vez mejores, y si seguimos así es posible que tengamos una buena temporada para esos meses. Si es así, necesitaremos de cualquier manera apoyar a quienes hoy se quedaron prácticamente sin clientes. Aunque después se recuperen, necesitan llegar a ese momento, y eso no se ve sencillo sin apoyo. En cuanto a los viajeros nacionales, las cosas preocupan menos en lo que se refiere a destinos de playa. Sin duda los mexicanos viajarán en el verano, aunque tengan que iniciar sus vacaciones a mediados de julio, debido al ajuste del calendario escolar. Yo me preocuparía un poco menos por este segmento, aunque eso no signifique que puedan librarla solos. Sin embargo, hay un caso particular de turismo interno que está sufriendo más: la ciudad de México. A uno se le olvida que esta ciudad es la que más turismo recibe, más que Cancún, o que cualquier otra playa. Y puesto que aquí se tomaron medidas más duras para evitar la epidemia, la caída ha sido mayor en turismo. Y no sé si se pueda recuperar la imagen de la ciudad frente al turismo nacional con facilidad. Buena parte de ese turismo es de negocios, que es más flexible a la hora de tener que lidiar con este tipo de emergencias. Por ejemplo, las citas pueden realizarse en Monterrey con la misma facilidad que en México, y las empresas simplemente se ajustan a ello para seguir trabajando y reducir el riesgo. El mismo gobierno de la ciudad ha expresado que el tamaño del apoyo que se requiere no lo puede afrontar solo, y que es necesario que el gobierno federal participe. Pero el gobierno federal también tiene que apoyar a las playas, de las que hablamos antes, sobre todo a las que dependen mucho del turismo extranjero, así que no se ve fácil que pueda cubrir todo lo que el gobierno de la ciudad esperaría. Se oye feo, pero esta circunstancia abre espacios a otras ciudades del país para competir con el DF en la provisión de ciertos servicios turístico-empresariales: ferias, convenciones, reuniones de trabajo, y por mucho que todos seamos mexicanos, pues cada quien tiene su changarrito y trata de mejorarlo. Si pensamos que efectivamente se logre recuperar rápido la imagen de México frente a los extranjeros, y que para la temporada alta estén acá, de cualquier manera la caída de este año será de al menos 15%. De hecho, ya traíamos 5% de caída por la crisis económica global (a pesar de que el deslizamiento del peso ha hecho más barato a México). Los escenarios más graves que he visto apuntan a una contracción de 25%, pero francamente se me hacen pesimistas. Una contracción de 15% en el turismo extranjero hace pensar en una caída de alrededor de 10% en el turismo total (pero diferenciada por regiones, como decíamos), lo que implica que el costo de la epidemia, nada más en este sector, apunta a 0.7% del PIB. Que hay que añadir a lo que ya traíamos por la crisis, de forma que este año salió peor todavía de lo que esperábamos. Lo bueno es que ya estamos en mayo, así que ya falta menos para que se acabe... |