Decían Felipe Calderón y Marcelo Ebrard que México regresaría paulatinamente a la “normalidad”. ¿Y qué cosa más normal en México que un libroescándalo? Me refiero al libro Derecho de réplica, que ahora lanza (el verbo es justo; lanza: cual bomba) nadie menos que Carlos Ahumada Kurtz. Una de las partes claves de libro sostiene, en pocas palabras, que sí hubo un complot —ese tan invocado— para parar a AMLO en su camino, entonces en caballo, hacia Los Pinos. Muchos son los nombres de los involucrados, encabezados por Carlos Salinas de Gortari, Diego Fernández de Cevallos, Vicente Fox, Santiago Creel, Eduardo Medina Mora, Ramón Martín Huerta, Manuel Andrade, Arturo Montiel, Enrique Peña Nieto, Elba Esther Gordillo y Jorge Kahwagi… (Ahora empieza la reaccionitis: Diego dice que no es cierto, que hasta cartas de agradecimiento tiene de Ahumada, que leerá su libro cuando termine Mafalda, que puede ser producto de un caso “siquiátrico”; Peña Nieto, que ni lo conoce; Creel dice lo mismo y lo etiqueta en su nueva página de internet en la categoría de “Sospechosismo no”… ¿Dirá Salinas que es pura “política ficción”?) Ahumada dice que —harto de que los políticos no sostuvieran su palabra— comenzó a grabar a cuanto personaje pasaba por su oficina; Salinas se enteró y asumió la “operación complot”. El fue, digamos, sólo el “proveedor” del material por el que recibió la promesa de 400 millones de pesos y sólo le dieron 35. Habría sido sólo un “instrumento” de la mafia (AMLO dixit). Su idea: vender a Fox el escándalo para acabar con su archienemigo a cambio de la libertad de Raúl, su hermano incómodo… que libre está por la calle. Hasta va al teatro y se ríe de obras políticas como Los lobos, con frases dichas por el personaje de Víctor Trujillo (un político) que bien podrían ser autobiográficas. Es agua fresca para el movimiento amloísta; el hombre que ahora sale en spots diciéndonos, una y otra vez, que con él estaríamos mejor tiene por fin un aliado que le dice que sí: todo fue en su contra. Pero hay un problema: Ahumada también cuenta —aunque a él no lo grabó— que se reunió con AMLO mismo, algo que el “presidente legítimo” siempre ha negado. Critica duramente su gestión; denuncia una muy creíble corrupción… ¿Con qué cara AMLO da crédito a una cosa y no a otra? ¿Qué creer y qué no? ¿Usted qué cree y qué no? Por lo pronto, a lo que sí suena es a un fiel retrato de esta clase política —de todos los colores— que tenemos en México. Punto y aparte merecen las referencias a Rosario Robles. Por lo menos son de mal gusto para una persona que además, asegura, “tenía una relación personal conmigo”. Lo de la banda presidencial que le habría puesto Carlos Salinas —ahhh, el ego— diciéndole “Te luce muy bien” es una buena anécdota… Me refiero a otras insinuaciones. Ahumada será lo que quiera, víctima o victimario, traicionado o traicionero… pero sin duda no es un caballero. Ella ha decidido no hacer declaraciones al respecto. Que no ha leído el libro, dijo ayer con Pepe Cárdenas, y no lo leerá. Su versión la dio en Con todo el corazón, su libro. Que de lo que ha escuchado refleja frustración, resentimiento y rencor que tiene el empresario “para escribir algo tan vulgar y fantasioso”. En fin, dice que “a otra cosa, mariposa”. El amor a veces es improbable, pero dice el cliché que todo lo puede. No hay mejor prueba que la publicada ayer por mi querido Alberto Tavira en su blog. Fotos de paparazzi de una pareja sui géneris: María Scherer Ibarra, sí, hija de don Julio… y Juan Ignacio Zavala, cuñado del Presidente, hermano de Margarita Zavala. Tienen una relación ya de dos años; ambos son divorciados y se ven felices. Uno más. Carlos Martínez García, articulista de La Jornada, denuncia amenazas de muerte en su contra. ¿La razón? La información que ha publicado en internet sobre la secta Los Perfectos, respecto a investigaciones con Casitas del Sur. . |