Es oficial: México se ha globalizado, ha aportado una pandemia al mundo (que no una PANdemia, como la que alertó Ricardo Monreal). Varios de los casos que se han dado en el mundo son de turistas que vinieron a comprobarlo. Por lo que toca a nuevas cifras del gobierno, luego de la conferencia de prensa del secretario de Salud y del Trabajo ayer por la noche, algo queda claro: no hay datos precisos, al contrario, bastante confusión. No hay certeza la situación real. Parece que se les hizo bolas el engrudo. Ahora sucede que del número de muertos, 159, no todos han sido por la IP. No les cuadran las cifras de contagios–defunciones. Ayer había 20 muertes ya comprobadas por el virus, ahora sólo 7. Eso sí, los 159 casos se revisarán… cuando lleguen los datos. Que si los estados dan cifras lo hacen por su cuenta. No pelan al gobierno… mmm. ¡Hasta el secretario de Salud se enojó porque los estados dan sus propias cifras... !!! Que la cifra más alta de muertos en el DF es en Tlalpan, dicen ellos, con 6, lugar por cierto donde está la zona de Hospitales, el INER, por ejemplo. Después del DF está el estado de México y luego San Luis Potosí, donde ya tomaron medidas extraordinarias: cerrar hasta oficinas de gobierno. Y por supuesto que Javier Lozano no perdió la oportunidad para darle un golpecito a Marcelo Ebrard. Ni sí ni no a la medida de cerrar restaurantes, empleos. Y sí criticar que no se reactiva, sino todo lo contrario, el sector empleo-economía. Y sí, ayer, la gota que derramó la histeria de varios capitalinos fue el cierre de comercios de venta de alimentos, restaurantes en todas sus modalidades. Sólo pueden vender comida para llevar, nada de sentarse y hacer sobremesa. ¿Y los puestos callejeros de comida? Babai. Serán cerrados. La pregunta que rondó en varios de los afectados fue, si ya tomaron esta medida, ¿por qué no suspenden el servicio de transporte público? ¿No es mucho más peligroso? ¿Y el estado de México, considerando una zona conurbada tan grande? ¿Porqué no ponerse de acuerdo con Peña Nieto? Ya se avizora la influenza económica sumada a la “crisis que vio de fuera”. Además de los trabajos de los restaurantes y puestos callejeros, la baja del turismo, del flujo de pasajeros aéreos… ¿qué porcentaje del PIB se afectará? Cálculos conservadores dicen que entre 2 y 3 por ciento… En fin, que nosotros, entre que son peras o manzanas —intentando saber si todo se originó en una granja porcícola de Perote, Veracruz, o de dónde vino este cochino virus, valga la expresión— en Estados Unidos Barack Obama solicitó mil 500 millones de dólares para hacer frente a la epidemia, que ya afectó a 64 personas y en California hasta máscaras especiales hay para dar tratamiento a los pacientes con esta influenza. Mmm, y nuestros legisladores sesionan blindados de manera sanitaria, y desobedeciendo, como el panista Ricardo Franco, llevando a su a familia de visita a San Lázaro, y el EPR culpando a Felipe Calderón de negligencia ante la situación… En medio de todo esto, me quedo con otras palabras de Keiji Fukuda, director general adjunto de Seguridad Sanitaria de la OMS: los países en vías de desarrollo serán los más afectados por esta influenza. Si a eso se suma que en México tenemos proporcionalmente mucho menos antivirales que otros países incluso con menos población, como España... Si hay que importar en el DF 5 millones de tapabocas de urgencia… Y ojo: seguimos siendo el único país del mundo donde hay muertes. ¿Por qué? Todos lo sabemos. José Luis Soberanes, por poco tiempo aún ombudsman nacional, tiene especial interés en que una persona no llegue a ocupar su lugar en noviembre: Emilio Álvarez Icaza. Una muestra: emitió una recomendación por “presuntas” irregularidades en el proceso de investigación del ¡News Divine! Y ojo, no lo hizo en casos que le tocaban a la CNDH como Atenco, Oaxaca, Lydia Cacho, Ernestina Ascensio e incluso Tláhuac, caso que atrajo y que aún no resuelve. Es más, se dice que quiere renunciar antes de tiempo para dejar interinamente a su delfín, digo, perdón… a su primer visitador, Raúl Plascencia Villanueva. Y poder mover los tiempos de la elección del nuevo titular de la CNDH, a fin de posicionarlo adecuadamente ante el Senado, quien será el que decidirá. ¿Por qué tanto interés? . |