Pedimos platillos estrella, como la ensalada iceberg, elaborada con frescas lechugas de excelente calidad, una salsa blanca de queso y pequeños trozos de tocino.
Como siempre, pedimos al centro para compartir. Les recomiendo esta práctica, ya que en Morton’s las preparaciones vienen en porciones grandes y así puedes probar varios platillos.
Pedimos platillos estrella, como la ensalada iceberg, elaborada con frescas lechugas de excelente calidad, una salsa blanca de queso y pequeños trozos de tocino.
Como siempre, pedimos al centro para compartir. Les recomiendo esta práctica, ya que en Morton’s las preparaciones vienen en porciones grandes y así puedes probar varios platillos.
Los callos de hacha envueltos con tocino son una entrada preparada a la plancha con el balance que permite disfrutar del suave sabor marino, exaltado por la personalidad del cerdo.
La calidad de los ingredientes es evidente en este restaurante propiedad de un grupo de empresarios, entre los que destacan Alfredo Harp, Manuel Gutiérrez y Enrique Hernández Ponce. En esta ocasión, Enrique desde el bar estaba al pendiente de que todo marchará bien en el comedor.
Posteriormente llegó a la mesa el crabcake, que estaba exquisito con cangrejo deshebrado. También pedimos espárragos a la plancha aderezados con vinagre balsámico; sencillos y muy sabrosos.
Este lugar cuenta con una cava a la vista de los comensales y wine lockers para aquellos que con descuentos del 10% compran su primera caja de vinos de la selección del restaurante, cuya carta es muy completa.
Esa tarde nos decantamos por un vino mexicano de Monte Xanic de la uva Shiraz, premiado internacionalmente, para acompañar el plato fuerte.
Sonia, mi inseparable cómplice de correrías gastronómicas, como buena regia escéptica de la calidad de la carne que sirven en restaurantes del DF, estuvo encantada.
Pedimos el portherhouse, calidad USDA prime-aged beef, especialidad conformada por lo que sería un corte tipo filete mignon y rib eye. Debimos haberla pedido a término medio en lugar de tres cuartos, ya que la calidad de la carne y la experiencia del parrillero, lo ameritaban.
La carne suave y muy sabrosa la acompañamos con papas lyones, cocinadas en gajos con rebanadas de cebolla, perfectas para el corte.
De los postres recomiendo ordenar el pastel de chocolate caliente al estilo Morton’s con centro líquido y frutos rojos caramelizados, que estaba para chuparse los dedos, así como el de zanahoria.
En otra ocasión regresaré para probar la langosta, que se me antojó cuando el mesero llevó a la mesa la charola con los cortes de carnes y pescados.
Este restaurante, ubicado en Palmas en la Torre Optima en Lomas de Chapultepec, es ideal para los amantes de la carne. Enhorabuena.
celia.marin@eluniversal.com.mx
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