La Asociación de Bancos de México (ABM), fundada hace 81 años, está al borde de la quiebra política. Del crack. La fuerza de la ABM radica, o radicaba hasta ahora, en la unidad monolítica de los hombres del dinero (actualmente la ABM está integrada por las 41 instituciones de banca múltiple y seis invitados especiales de la banca de desarrollo). Sin embargo, varios asociados inconformes con la extranjerización de la ABM han constituido una nueva alianza. La Unión de Intermediarios Financieros Mexicanos (UIFM). En la pasada Convención Bancaria de Acapulco se cabildeó la idea de hacerle un hoyo a la venerable ABM, porque ya no representa los intereses de la banca mexicana, sino de los patrones españoles, estadounidenses, canadienses, ingleses, alemanes, etcétera. ¿En lugar de Asociación de Bancos de México debiera llamarse ahora Asociación de Bancos en México? ¿Quién inventó la UIFM? ¿Y quiénes se han afiliado a ella? Bancos como Azteca, Inbursa, Coppel, Banorte, Afirme, Interacciones y Monex, entre otros, buscan sumar presencia e influencia ante las autoridades financieras para hacer valer las posiciones de la banca 100% mexicana. Se menciona a Ricardo Salinas Pliego, de Banco Azteca, y a Roberto González Barrera, de Banorte, como los cerebros de la estrategia. La UIFM está presidida por Adalberto Palma, identificado como gente del gobierno. Uno de los más activos promotores del neopatriotismo bancario es el clavadista, locutor y financiero Luis Niño de Rivera. Según el empleado de Grupo Salinas, la UIFM no viene a separar ni a competir con la ABM. No es una copia pero, al más puro estilo del club de Tobi, no admitirá piojos güeros. ¿Qué opinarán de este cisma la Secretaría de Hacienda, el Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores? O bien, ¿se trata de una provocación patrocinada desde el poder para castigar a los vampiros chupasangre de abolengo, como solía llamar la izquierda a los banqueros? ¿El año entrante habrá dos convenciones bancarias? ¿A cuál de ellas no acudirá el Presidente? Enrique Castillo hereda a Ignacio Deschamps una bronca que fue incapaz de evitar. Jalaremos el hilo de la madeja y también la cobija. |