Para cuando usted lea esto, Barack Obama se habrá ido de México. Una visita relámpago de menos de 24 horas que dejó antes que nada algo muy claro: su carisma. Gente en las calles. Vaya, no tendremos noticia sobre migración por el momento (acuerdo para parar tráfico de armas sí), pero al menos reconoció lo que han hecho los migrantes mexicanos a nivel económico y cultural en su país. Las referencias a John F. Kennedy estuvieron evidentemente en todos los discursos. El primero en mencionarlo fue Felipe Calderón, quien invitó a Obama a crear una “nueva era” de relaciones entre los países, pletórica de corresponsabilidad. “Yes, we can”, terminó, en inglés, el mexicano. Obama le echó porras al gobierno del presidente Calderón por la lucha contra el narcotráfico. Prometió contribuir. Pero como bien dice Fox (nunca pensé darle la razón en algo), además de las “palmaditas”, ¿a qué acuerdos se llegaron? Ah, pues le intentarán poner stop al tráfico de armas de EU a México. Obama quiere que el Congreso de su país reactive la prohibición de exportar armas de asalto a aquellas naciones en las que no está permitido su uso. Y ya… porque de los migrantes, later. Pero más allá de lo que podamos lograr en materia de cooperación y una “nueva era” con Estados Unidos, lo que queda claro es que esta vez el protocolo le falló a la Secretaría de Relaciones Exteriores. Para estas alturas del escándalo, seguramente ya sabe del oso que cometieron al invitar… y ¡desinvitar! a los coordinadores parlamentarios de Convergencia, PSD y Partido del Trabajo de la Cámara de Diputados a la cena de ayer en el Museo de Antropología. Lo acuñó Manlio Fabio Beltrones: que es una versión nueva de “comes y te vas”, sólo que en esta ocasión “ni vas ni cenas”. En un primer momento, esto provocó que la Junta de Coordinación Política —a excepción del PAN— acordara que no irían, como medida de protesta. Pero la solidaridad les duró poco. Obama es Obama. Y finalmente sí fueron Emilio Gamboa y César Duarte… que porque se los pidieron en su bancada (y Manlio y Beatriz también). El único que sí se quedo en casa fue Javier González Garza. Todos los senadores invitados van, también, encantados… aunque molestos. Lo que muchos no saben es que desde hace días, desde la embajada estadounidense, se sondeó a diversos legisladores de oposición, a fin de saber si irían o no a la cena si los invitaban… Muchos dijeron que no. Y no por hacerle el feo a Obama, sino a Calderón, a quien no reconocen como Presidente. También se sondeó a gente cercana a AMLO… con la esperada respuesta. Eso por un lado, pero por lo que toca a la Cancillería, todo parece indicar que se fueron por la libre y no tenían palomeado el evento con los vecinos. Sencillo. Esto provocó que muchos levantaran la ceja, al considerar que ahora ellos deciden hasta a quién invitamos a nuestra casa. Y creo que tienen razón… pudimos no habernos ni enterado, pero ahora lo sabemos. Ayer, Gustavo Madero dio muestras de su ¿buen humor? norteño, y dijo que posiblemente todo se debió a que es un “evento muy taquillero y hasta hay lista de espera” (risas grabadas). Y Marcelo Ebrard no fue a la cena tampoco, aunque lo invitaron. Él quería darle las llaves de la ciudad a Obama, pero porque esta es una visita de trabajo y no de Estado, toda la logística es de “los federales”… También por eso no vino Michelle Obama. La que debe estar contenta por su hermana Irene es la canciller Patricia Espinosa Cantellano. Fue propuesta por el presidente Calderón como nueva tesorera de la Federación, falta que el Senado lo avale. No es nepotismo, eh. Tiene méritos propios: ha sido subtesorera de Operación y coordinadora de asesores de esa dependencia. En el Banco Interamericano de Desarrollo fue consejera principal del director ejecutivo en México y República Dominicana. Ayer, buscando qué otro hermano talentoso Espinosa Cantellano hay, encontré información interesante sobre Martha, doctora en Ciencias, quien ha colaborado en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN. Qué escándalo se trae el presidente paraguayo, Fernando Lugo, luego de reconocer la paternidad del niño Guillermo Armido, quien nació de su relación con Viviana Carrillo, con quien habría comenzado a tener relaciones cuando ella era menor de edad y él obispo. Poca cosa. Lo interesante es lo que se dice que llevó a Viviana a denunciar a su ex amante: el rumor de que Lugo tendría una relación amorosa con una joven modelo y vedette argentina: Jessica Cirio, quien niega todo. Aunque suene a cliché: una mujer perdona todo menos otra mujer… . |