Es increíble que haya quienes le busquen tres pies al gato y pretendan que sus argumentos se conviertan en realidad; como ejemplo tenemos a Jesús RamírezPOR EDUARDO BRIZIO C. ebrizio@hotmail.com Quizá ustedes ya conozcan, estimados lectores, aquella vieja parábola en la que se dice que estaban discutiendo dos compadres. Mientras uno afirmaba “es jabón”, refiriéndose a un trozo amarillento, el otro alegaba que en realidad era un pedazo de queso. Con el fin de terminar la discusión, uno de ellos propuso, “vamos a probarlo”, estando los dos de acuerdo, procedieron a degustar un pedacito del mencionado trozo. El primero en saborearlo dijo convencido: “es jabón, compadre”, al tiempo que el otro hacía lo propio y exclamaba, efectivamente compadre “sabe a jabón… ¡pero es queso!”. Esto viene a cuenta, por la actitud asumida por mi estimado Jesús Ramírez, actual timonel del América y quien fuera campeón del mundo con la Sub-17 en la justa celebrada en Perú en 2005; en esta ocasión, pienso que se equivocó “de pe a pa”, empezando por la triste actitud mostrada el domingo pasado en el estadio Cuauhtémoc de Puebla, en donde las Águilas se impusieron al cuadro de La Franja por tres goles a dos. Creo firmemente que la gran familia del futbol debería aprender a aceptar los yerros arbitrales como parte del juego. Sin mencionar que el trabajo del silbante en turno, Fabricio Morales, si perjudicó a un equipo fue al Puebla, por un lado, dejando de señalar una clara pena máxima en el ocaso del partido, cuando Fernando Ortiz le propinó un codazo en la nuca a Fernando Acosta, que bien pudo significar el tanto de la igualada, y por el otro, le perdonó la expulsión a Enrique Vera, quien en los pocos minutos que estuvo en la cancha pidió a gritos irse a bañar temprano. Chucho está ante la gran oportunidad de refrendar sus blasones como timonel, sin perder la admiración y el respeto que se ganó a pulso, cuando hizo la hazaña de traer a México un título a nivel juvenil, pero creo que está equivocando el camino. No hace mucho tiempo perdió los estribos en una conferencia de prensa, cuando era cuestionado por abandonar a la Sub-20, en vísperas del premundial, para irse al Nido de Coapa, lo que no le ganó precisamente la indulgencia del respetable y ahora que en una actitud pueril descendió varias docenas de escalones para protestar las decisiones del árbitro y salir expulsado, no jaló agua para su molino. Lo más grave es que desaprovechando una gran oportunidad de guardar silencio, salió a la palestra a decir que acepta el castigo, pero que no cambiará su actitud. Con ello creo que lo único que queda claro es que sabe a jabón… pero… es queso. |