Washington colaborará; en su territorio desarrollará un campaña antinarco propiaUna minoría en EU piensa que sólo exportamos ilegales, criminales y drogas La visita de la señora Clinton se inscribe en la reconstrucción global de la política exterior emprendida por Barack Obama; también en la nueva política antidrogas anunciada por el procurador general y con la presencia de Gil Kerlikowske en la Oficina de Control de Drogas: no se combatirá a la mariguana medicinal en los estados que la aprueben (ya son 13) y la política comunitaria de prevención será pieza central de la oficina antidrogas federal. Mientras tanto, Janet Napolitano coordinará una dura batida nacional a los cárteles mexicanos y a sus asociados en Estados Unidos, unas 30 organizaciones criminales. Washington colaborará con el gobierno mexicano en la lucha contra los cárteles, pero en su propio territorio desarrollará una campaña contra éstos y sus asociados. No será una campaña fácil: la reciente liberación del traficante de armas George Iknadosian, resuelta el miércoles por el juez estatal Robert L. Gottsfield en Maricopa, Arizona, lo demuestra. El embajador Jorge Montaño el 26 de marzo participó con gran sensibilidad e inteligencia en el chat de EL UNIVERSAL sobre la visita de la señora Clinton. Muy poco podría agregar a lo reflexionado ahí. Pero conviene analizar —sobre la nota de The New York Times del día 25 respecto de las declaraciones de Hillary Clinton— los más de 350 comentarios escritos por lectores. La gran mayoría de ellos se dirigió, con toda clase de argumentos, hacia la despenalización de las drogas. En relación con México, las opiniones se dividieron en tres partes: una buena cantidad defendió la necesidad de cooperar en forma amplia con el gobierno mexicano, mencionando incluso nuestros graves problemas de corrupción, pobreza y carencias educativas. Otra parte entendió el asunto como de responsabilidad casi exclusiva de EU y consideró la cooperación como algo secundario. Pero otra porción —si bien minoritaria— propuso medidas radicales en función de que los mexicanos tratamos de recuperar California y Texas, y somos unos mugrosos que lo único que exportamos son ilegales, criminales y drogas. Cuando además todo el gobierno en todos los niveles es corrupto y miserable, y el país existe básicamente para ser saqueado por una oligarquía irresponsable. ¡Hay que cerrar la frontera sur en forma total e inmediata! Ningún trato comercial, turístico, financiero o político con los grasosos mexicanos. Y, por supuesto, hay que expulsar ahora a todos los brownies y quitarles la ciudadanía a los hijos de los ilegales criminales nacidos al norte del río Grande. ¡Pobrecito Estados Unidos: tan cerca de México y tan lejos de Jesús! ¡Cerrar la frontera sur! Es cierto que luego se presentará el problema de la frontera norte, un poquito más larga (pues los Hell Angels y otras bandas controlan el flujo de drogas ilegales desde Canadá). Pero también en su momento será cerrada. Y quizá los criminales del Caribe y Asia se detendrán ante un gigantesco muro en todas las costas. Y para evitar que las drogas lleguen desde el cielo se debe construir un techo para cubrir todo el territorio continental, y ya se verá qué hacer con Hawai y Alaska. ¡Vivan la soberanía nacional, el pueblo bueno y trabajador y la paz! ¿Y los más de 2 millones de presos, la enorme mayoría afroestadounidenses e hispanos? Se construye un muro infranqueable alrededor de las prisiones y se corta el paso de agua y comida. Digo, problema resuelto. ¿Algo más? “Corresponsabilidad, control de la violencia en la frontera sur, apoyar a Felipe Calderón y evitar que la violencia se derrame sobre todo EU”. ¿De veras? ¿Nada más eso? No se trata sólo de interrumpir el flujo de droga al norte, y dinero y armas al sur. La fuerza y la presencia de las empresas criminales hoy es mucho más complicada. Desde Bellinham, Washington, a Brownsville, Texas, y de San Ysidro, California, a Fichburg, Massachussetts. Los estados menos contaminados: unos 12. Las regiones más contaminadas: el Pacífico; la frontera con México; la región de los Grandes Lagos; los estados colindantes con el golfo; también Ohio, Oklahoma, Georgia, Utah, Colorado, Wyoming y el noreste. ¿Ya se dio cuenta del tamaño del problema del gobierno de Obama? |