Al más puro estilo de la vieja política mexicana se decidió agarrar un chivo expiatorio tras el fracaso Sub-20Lo increíble del asunto es que el hoy ex titular de Selecciones Nacionales bien pudo “inmolarse” antes Tremenda expectación provocó la conferencia de prensa a la que convocó la Femexfut, tras la eliminación de la Selección Sub-20 del pre mundial de Trinidad y Tobago, rumbo a Egipto 2009. Se había anunciado que se harían importantes declaraciones y se daría una amplia explicación de las causas que motivaron el fracaso, uno más en lo que va de la presente administración. Pero lejos de eso, en un intento por querer tapar el sol con un dedo, al más puro estilo del viejo PRI, agarraron de chivo expiatorio a Guillermo Cantú, hasta ayer, director de Selecciones Nacionales, y como a Ana Bolena, le cortaron la cabeza. Y es entonces donde surgen las preguntas: ¿Despedir a Memo fue la solución? ¿Qué tanta responsabilidad tiene Cantú en la eliminación de los jóvenes “roedores” en el premundial? ¿Es el único culpable? ¿Por qué solamente renunció él? ¿Así se manejará la FMF de hoy en adelante? Es decir, cuando haya un fracaso, ¿“alguien” pagará con su puesto? ¿Por qué en los otros descalabros nadie fue decapitado? ¿Es tan importante ese puesto? Lo cierto es que todo este asunto, como es usual, nos deja un mal sabor de boca. Parece que no aprenden, siempre caen en los mismos errores y como ya es una costumbre, lo manejaron con las patas. Aunque la versión oficial habla de una renuncia y no de un despido, se les olvida que bien pudieron no aceptársela. De cualquier forma, para mi gusto, la famosa renuncia resulta extemporánea. Si se quiso inmolar, ya había desperdiciado varias oportunidades de hacerlo. Si las labores del director de Selecciones caen más en el ámbito administrativo que en el deportivo, el sonado caso del dopaje era el momento idóneo e indicado para dimitir al cargo. Si por el contrario, sus funciones tienen que ver más con el futbol cancha, la eliminación de los Juegos Olímpicos, era la ocasión perfecta para irse. Pero no ocurrió así, se quedó ahí, aferrado al hueso, con cara de yo no fui. Y hablando de “cara de yo no fui”, fue la misma que pusieron el presidente y secretario de la FMF, mientras “solidariamente” atestiguaban la deserción de Cantú. No se atacan los problemas de raíz ni se proponen soluciones de fondo, se conforman con querer curar el cáncer… con una aspirina. |