Armas para acompañar

Combinando su oficio de editor de libros con el trabajo periodístico, ha sido reportero urbano durante 25 años.
Se inició...
Más de Amilcar Salazar1 comentarios | 437 lecturas
A sus 42 años, Mario peina canas, pero no lo atribuye a la edad, sino al susto: al que sufrió hace unos meses, cuando lo secuestraron tres sujetos mientras conducía su auto por el Periférico.
—¡Te vamos a quemar con todo y coche! —le dijeron, antes de meterlo a la cajuela y llevárselo a recorrer media ciudad durante casi 18 horas.
Por fortuna, una circunstancia de la que no se percató —cree que por necesidad de espacio en la unidad para subir una mercancía que había sido robada— hizo que los tipos le dieran un golpe en la cabeza, tras del que fingió un desmayo, y lo abandonaran en un baldío del municipio de Ixtapaluca, donde reportó los hechos.
Ya recuperado del espanto, Mario narra su historia a cuanta persona le toma confianza, haciendo énfasis en lo que llama “moraleja”:
Dice haberse tardado más en localizar su coche —intacto, por cierto—, antes que en cumplir lo que después del asalto se le hizo una obsesión: comprar una pistola.
Poseedor de una ilegal escuadra Pietro Beretta 92S, modelo adquirido a un vendedor de la colonia Nueva Argentina, Mario es uno de los tantos ciudadanos —quizá no exista una estadística que los cuantifique— que todos los días, antes de situarse frente al volante, confirman que llevan cartera, llaves y… un arma lista para disparar.
—A lo mejor me dan con ella o con otra más fregona, pero sí te digo que me llevaré a tres cabrones conmigo —dice, mordiéndose un labio; fanfarroneando, quizá.
—¿Eres el Vengador anónimo? —se le comenta y toma medianamente en serio la comparación con el personaje de la película de Charles Bronson.
—Pues capaz que sí: cada vez que me acuerdo de la encajuelada, me imagino que traigo conmigo mi instrumento y que los acribillo por los respaldos de asientos…
Quien conoce a Mario sabe bien que gusta de llevar el hilo de las charlas, prodigando entretenidas anécdotas; sin embargo, no es mitómano: sería un buen hombre, nunca ha estado preso; buen esposo y padre, se dice también.
¿Mal conductor? No, tampoco, aunque… eso sí, no es de los que se antoja acompañar:
“Con todo mundo va peleándose; no soporta que le tapen la cochera, no se diga el tráfico, los bloqueos y obras públicas, los manejadores tontos, los polis que manipulan los semáforos, ciclistas y motociclistas, peatones que se le cruzan, lavaparabrisas, vendechucherías, limosneros, etcétera”.
Y así se la juegan cada día, casi como todos, Mario y su firme compañera.
http://amilcarsalazar.blogspot.com
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A este paso... llegaremos al mercado a decir: -Me da un ak49, una mini USI, 100 gramos de municiones 2 granadas y pongame mi pilón... esque tengo que llegar a cocinar.... jeje buen artículo...