De no ser por la gravedad de un caso que habla de muchos niños carentes de apoyo familiar, la historia que la Procuraduría del DF aún tiene “bajo sigilo” —relativa a la desaparición de una o más pequeñas de un albergue privado que sostenía una especie de contrato de riesgo con la anterior administración del GDF— podría proponerse ya mismo como estupendo argumento para un thriller cinematográfico.La desaparición de Ilse Michelle podría ser el guión, con partes tan intrincadas y sorprendentes como las que también nos trajo la historia de El Apá —“presunto” jefe de la banda de La Flor: ¿estilo de la autoridad local?—, pero que más allá de esa particularidad derivó el 27 de enero en la necesidad real por parte del hoy procurador, Miguel Ángel Mancera, de tomar por asalto el orfelinato Casita del Sur y “rescatar” a 116 pequeños y pequeñas de… sus cuidadoras. Sin duda que el GDF no ha querido contar mucho sobre un caso que esta semana agrega la no poco extraña versión de que una madre y una abuela no reconocen a su heredera —tras ponerles enfrente la Policía Judicial a una “rescatada” niña de 11 años que “dice llamarse Ilse”—, transcurridos 36 meses desde el extravío —proponiendo, para salir de dudas, practicarles complejísimas “pruebas de ADN”—. Pero tampoco ha sido nada comunicativa la directiva del albergue, más allá de algunas denuncias por arresto ilegal que han presentado maestras y sicólogas. En carta enviada a El Gráfico, una voluntaria de ese albergue intervenido por la autoridad dice sentirse “ciscada” para hablar del tema, y denuncia tortura por parte de investigadores. Sin embargo, no brinda datos sobre la identidad o paradero de Ilse: “En mi declaración ante el MP dejé asentado que lo ignoro y así lo sostuve luego de una noche de incomunicación, amenazas y torturas que prefiero no entrar en detalle”, dice. Y a falta de información seria, el rumor circula, y otras cartas sin firmas denuncian la operación en Casitas del Sur de cierta secta, Los Perfectos, que estaría ligada a otras desapariciones de niños en Nuevo León, Quintana Roo y otras entidades, y que habría sido la beneficiaria de esa como franquicia que el gobierno de izquierda le habría dado —uno supone que por error— a una institución de beneficencia a la que ahora se acusa de estar integrada por “fanáticos religiosos”. Y en esas andan. |