Durante su visita al Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Felipe Calderón fortaleció sus lazos con Ernesto Zedillo; se reunieron en privado, compartieron varias mesas. En una de ellas, Calderón cambió el “catarrito” económico de México por “neumonía”. Fue allí donde bautizó como “efecto Big Mac” a la actual contingencia global. Pero aquello ha terminado. En casa, mientras, Vitro y Cemex entraron en un tobogán que pone miles de empleos en riesgo; arreciaron las ejecuciones por el narco y la violencia por asaltos; las perspectivas sobre las variables económicas nacionales se descompusieron. Y en las calles del país se sintió la presión social de los inconformes con el desempeño de la economía; miles, de norte a sur, salieron a protestar. Calderón está de regreso para confirmar, con creces, lo que también comentó a Zedillo en Europa: que gobernar es un infierno.Por cierto, en su último libro, el premio Nobel Paul Krugman ironiza sobre Carlos Salinas de Gortari, su política social y una de sus visitas a Davos. Según la reseña del periódico Barron’s, Krugman anota que en 1994 Salinas cantaba loas a la economía mexicana en una conferencia impartida en Davos, “justo tres meses antes de su implosión”. El texto es de lectura obligada. The return of depression economics and the crisis of 2008 (Norton & Co. 224 páginas) no se ha traducido aún para el mercado mexicano. Y hablando de ex presidentes: Hasta en el PAN repudiaron los consejos de Vicente Fox a los alcaldes en Querétaro. Cada día se toman con menor seriedad sus declaraciones, pero el ex mandatario sí convocó a sus correligionarios a hacer activismo político aunque dejen “encargadas sus oficinas, tal como yo lo hice durante los seis años de mi gobierno”. Por un lado, no se olvida que, en voz de los actores políticos y las autoridades electorales, Fox estuvo a punto de descarrilar el proceso de normalización democrática de México en 2006; nadie ve con buenos ojos que quiera intervenir. Por el otro, el ex mandatario no fue electo (a pesar de su famosa frase “¿Y yo por qué?”) para “dejar encargada la oficina” y hacer campaña en favor de su partido. Varios panistas metieron la cabeza en la arena. A propósito de crisis y presidentes, Rusia y Francia viven en estos días intensas movilizaciones por la caída del empleo. El hemisferio norte está molesto con el modelo económico. Las barbas de muchos están en remojo. A Nicolas Sarkozy y a Vladimir Putin los acechan ya las tijeras. |