Apenas arrancaba el juego de futbol entre los rayados del Monterrey y las Chivas del Guadalajara, cuando de pronto ¡zaz! cortaron la transmisión. Un anuncio del Partido Verde ocupó la pantalla chica invitando al voto por sus candidatos. Luego otro del PAN, e inmediatamente después uno del PT, con un mensaje de Andrés Manuel López Obrador. Y para cerrar el bloque, uno más del IFE, que preside el consejero Leonardo Valdés Zurita, destacando el valor de la democracia. Cerca de cuatro minutos de propaganda política y electoral. Lo mismo sucedió en el juego Morelia vs. América. Esta fue sólo una pruebita de lo que les espera a los millones de mexicanos en este año electoral. Partidos y candidatos atiborrarán de mensajes el ambiente social en busca del voto. Y esto apenas comienza.Pero no todo es futbol. Para la plenaria de sus diputados federales, el PRI echó mano de los recursos humanos y materiales de la Cámara de Diputados. Llevó a su reunión a ocho edecanes, elementos de resguardo y seguridad, empleados adscritos a la Mesa Directiva, que encabeza el priísta César Horacio Duarte, así como de la oficina que elabora la síntesis legislativa. Los priístas realizaron su encuentro de dos días en el Sheraton Centro Histórico de la ciudad de México, donde gozaron de las comodidades propias del inmueble y de las facilidades que le fueron autorizadas por la presidencia de la Cámara Baja. Por cierto, el personal de apoyo trabaja en San Lázaro. López Obrador ya anunció que el martes enviará a la Cámara de Diputados y al Senado un plan que permita reducir en 200 mil millones de pesos el gasto corriente en la administración pública federal. La propuesta incluye bajar a la mitad el salario de los propios legisladores, de los magistrados, ministros de la Corte, secretarios de Estado y, por supuesto, del Presidente. Esto, asegura el tabasqueño, ayudará al país a enfrentar la crisis económica nacional. La noche del viernes, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, recibió en su oficina a dirigentes campesinos y sindicales que participaron en la megamarcha. El encuentro fue discreto, sin aspavientos, y su contenido quedó en las sombras. El músculo mostrado por las organizaciones que participaron en la movilización fue la llave que abrió la puerta del Palacio de Covián. |