Don Germán afirma que “no hay alteraciones”Es extraño, pero le acompaña gente de “la izquierda” Don Germán Martínez, presidente nacional del PAN, al fustigar con el látigo de su desprecio intelectual a quienes somos “aficionados a la opinión política” (EL UNIVERSAL, 20 de enero), esos que (dice don Germán) “están hablando de México como un ‘Estado fallido’”, ofrece variados y formidables argumentos para rechazar que el contrato social entre el gobierno y los ciudadanos sufra alteraciones. Y pregunta: “¿Hay algún gobernador o alcalde de cualquier partido que se queje o impida los retenes militares que ordena el jefe del Estado mexicano? ¿En verdad no se cobran los impuestos nacionales? Se emite otra moneda?”. Don Germán no sabe que las grandes transacciones de las empresas criminales multinacionales no toman en cuenta al peso mexicano; se realizan en dólares de EU, no canadienses. Tampoco comprende que los retenes improvisados no son ordenados por el Presidente, sino algún oficial o comisionado decide que en tal contraesquina van a pescar “peces gordos”; sin tomar en cuenta que desde la radio de las diversas policías, al momento de colocarlos, ya los “jefes” están avisados. Igual sucede con los desplazamientos federales. Esas fuerzas de seguridad dominan el territorio que pisan y éste se desplaza con ellos. Y, a veces, ni eso. Lo saben bien los gobernadores y así pactan en forma más o menos discreta. Sí, se pagan los impuestos al gobierno. Pero también se pagan otros “impuestos”, bajo la amenaza del secuestro o la brutal violencia, muchas veces cumplida. Pero el panista afirma que “no hay alteraciones” en el contrato social. Afirmar tamaño desatino podría ser “desear el fracaso del actual gobierno”. ¿De dónde sacaron los panistas y Felipe de Jesús Calderón a este fundamentalista arrogante y ciego? Y ahora exhiben al peor abogado general de Pemex en toda su historia (César Nava Vásquez “perdió” cada litigio mayor en los que metió mano, y hasta varios de relativa pequeña monta; una verdadera chucha cuerera, visto de otra manera) como candidato a diputado federal. La política fabrica extraños compañeros en el coro. Don Germán no está solo. Por extraño que parezca, le acompañan personajes de “la izquierda”, como el teórico más destacado de López Obrador (Luis Javier Garrido: “El ala dura de Washington ha intensificado sus presiones..., en alianza abierta con grupos de ultraderecha mexicana no conformes con el golpe de timón, y de ambos lados de la frontera se ha intensificado la campaña contra México, multiplicándose aquí y allá las declaraciones sobre el ‘Estado fallido’”, La Jornada, 30 de enero). Epigmenio Ibarra está presente en forma combatiente: “Los altos mandos del Ejército y de las agencias de seguridad comienzan, en previsión de que ese conflicto (Irak) tan poco rentable... se desactive, a buscar su nuevo enemigo externo” (Milenio, 30 de enero). El Gran Satán busca al nuevo enemigo externo. Con todo, hay diferencias notables. Para Garrido la supuesta guerra contra el crimen organizado “ha sido un momento clave de la estrategia seguida por ‘la clase política’ para profundizar el desmantelamiento de las instituciones creadas por la Constitución de 1917”. La ultraderecha panista y Carlos Salinas de Gortari (“el poder determinante”, al decir de Garrido) están detenidos por ahora, pero “el proyecto neoliberal sigue siendo la guía del gobierno de facto”. Pero no se apure, lector: ya se acerca el 2010 (¡Vivan la Revolución y Luis Echeverría!) y “se multiplican en el país las voces reclamando la renuncia de Felipe Calderón”. Don Epigmenio baja el tono y admite en grave: “Olvidan convenientemente que las armas y los dólares vienen de allá. La gente muere, el Estado mexicano colapsa porque en Estados Unidos los gobernantes no hacen nada para combatir el consumo, para capturar a sus capos locales”. El Estado mexicano colapsa porque no se detiene el flujo de dólares y armas desde EU. Finalmente una nota aguda practicada por don Germán: “Todas esas plumas, analistas u opinadores del ‘Estado fallido’ estadounidenses, pero sobre todo nacionales, están previendo con rigor y honestidad intelectual un fallo del Estado?”. Así, entre notas graves y agudas, el coro culmina al condenar al Gran Satán y a los aficionados. A llorar. |