Cuando quieren, nuestros legisladores pueden alcanzar consensos y hasta acuerdos; bueno, hasta bailar al son que les toquen. Esto se pudo constatar en Cuba, donde el grupo plural de senadores de la República, que llegó a la isla con Gustavo Madero a la cabeza, rápidamente aprobó un punto de acuerdo para visitar todos juntos, sin reparos ni diferencias políticas o ideológicas, uno de los sitios de mayor atractivo en La Habana. Sí, hablamos del Tropicana. No hubo queja. Disfrutaron por unas horas del espectáculo que se presenta en el lugar, donde más de 90 artistas —la mayoría hermosas mujeres— dieron prueba de sus habilidades en el baile. Nuestros legisladores no se quedaron atrás y demostraron que en México también sopla el aire y ejecutaron sus mejores pasos a ritmo de son cubano.Aunque en el PRD difícilmente se ponen de acuerdo en algo, resulta que ahora sí lograron unificar una idea que llamó la atención. Al término de los trabajos del primer pleno extraordinario del séptimo Consejo Nacional del sol azteca, diferentes corrientes se expresaron en favor de que el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, funja como el “gran árbitro” en la contienda perredista hacia las candidaturas y sea el hombre clave que evite un nuevo cochinero. Desde los afines a Andrés Manuel López Obrador hasta los leales a Jesús Ortega, presidente del partido, se mostraron en favor de la idea. Ahora hay que esperar la respuesta de don Marcelo, quien goza de un gran cartel en el PRD. Bueno, al menos eso se vio en el cónclave perredista. Muy curiosas resultaron las palabras del mismísimo presidente Felipe Calderón sobre el asunto del deporte. Por primera vez asegura que la falta de ejercicio de miles, más bien, de millones de mexicanos, ya comienza a tener una enorme repercusión en la salud y hasta en el presupuesto federal. Dijo que el costo para atender enfermedades vinculadas a una vida sedentaria es ya “enorme e infinito”. A su estilo, entre broma y en serio, dijo que a las clínicas y hospitales llegan cada día más personas con problemas derivados de la falta de ejercicio: obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Y para no dejar duda, leyó parte de un informe que le prepararon y que da cuenta de que sólo 5 millones de los 106 millones de mexicanos hacen ejercicio con regularidad. Con seguridad, su mensaje llegó a todas las dependencias federales donde, por cierto, hay más de uno con problemas de obesidad. Haga un recuento. |