¿Qué significa que a dos décadas de iniciada la transición pactada y a 20 años del nacimiento del PRD —gestados para echar al PRI de Los Pinos—, esté a la vuelta de la esquina el regreso del tricolor?¿Cómo entender que el PRI será mayoría en San Lázaro en julio próximo, y en 2012 la sucesión presidencial se podría dar entre el priísta Enrique Peña y los ex priístas Marcelo Ebrard y AMLO? Es claro que la respuesta no vendrá de la izquierda —cuyos líderes, dirigentes, gobernantes y mesías evaden la autocrítica—, ya que las tendencias partidistas de izquierda, sobre todo el PRD, son los grandes fracasados de la transición y la naciente democracia. Y podrán decir misa los hombres y mujeres de la izquierda, del PRD y de otras colonias del PRI —PT, Convergencia, Panal y Alternativa—, pero el regreso del tricolor no se dará porque ese partido haya cambiado, evolucionado y viva un proceso de renovación; y menos que líderes, dirigentes, gobernantes y presidenciables se hayan convertido en demócratas. En buena medida el PRI regresará a los centros del poder debido al fracaso de los opositores, sobre todo de la izquierda y del PRD. ¿Por qué? Como se documentó en las recientes entregas de Itinerario Político, las elecciones presidenciales de 1988 detonaron la transición pactada. El PRI había dado señales de agotamiento desde 1968, al arrancar la forzada transición política luego de los crímenes de Estado —de Tlatelolco y Santo Tomás—, el surgimiento de guerrillas y la guerra sucia. En realidad la sucesión priísta de 1988 significó la mayor fractura del PRI, al salir de sus filas Cuauhtémoc Cárdenas y Muñoz Ledo, entre otros, desde 1986. Así, frente a esa ruptura, un inédito político dio forma al Frente Democrático Nacional —la suma del desprendimiento del PRI, capillas de la izquierda y partidos paraestatales—, que impulsó a Cárdenas como su candidato presidencial. Ello significó el nacimiento de otro inédito; el más grande movimiento social desde las movilizaciones de 1968. En 1988, como se sabe, Cárdenas y Clouthier denunciaron fraude y la caída del sistema, lo que nadie probó a plenitud. Ante el fantasma del fraude, el PAN apostó a una alianza con el PRI para cambiar desde dentro al sistema político —según la tesis de Castillo Peraza—, en tanto que el FDN y Cárdenas propusieron una estrategia visionaria; la creación de un partido bajo la premisa de una urgente revolución democrática. Así nació el PRD —en mayo de 1989—, como símbolo de la entonces impensable izquierda democrática. Frente a eso la pregunta es obligada: ¿entonces qué fallo? La tesis es simple pero suficiente para explicar el complejo fracaso del PRD y de la izquierda. Resulta que no existe democracia sin demócratas. Decía Octavio Paz: “Más que una teoría, la democracia es una práctica”. Es decir, que a partir de su origen antidemocrático, era y fue imposible que un partido como el PRD se pudiera convertir en promotor de la democracia. ¿Por qué todas las elecciones internas del PRD han terminado en pleitos internos? Porque carecen de cultura democrática. Y es que la gestación y parto del PRD se produjo por la suma de los nada democráticos, autoritarios y excluyentes restos del marxismo leninismo, con los nada democráticos, verticales y autoritarios restos del PRI estatista y populista. ¿Cual fue el resultado? Un hijo bastardo del PRI. Y el mejor ejemplo es que el PRD colocó al “jefe moral”, Cárdenas, en el vértice del poder. Pedestal equivalente al presidente priísta en turno. Cárdenas, sus decisiones, ideas y ocurrencias fueron todo el PRD. Pero el asunto va más allá. La verdad es que sin el impulso del PRI de Cárdenas y Muñoz Ledo, la izquierda nunca habría accedido al poder. Pero en 1994 vino la primera gran sacudida. Apareció un grupo guerrillero radical en Chiapas, el EZLN, que le declaró la guerra a los gobiernos del PRI. Entonces el zapatismo y el PRD disputaron la clientela que, en el año 2000, también fue reclamada por la derecha, a través del voto útil a Vicente Fox. Es decir, la izquierda que en 1968 y 1988 desató la transición, llegó tarde al poder en el año 2000. ¿Por qué? Porque no aprendió a vivir en democracia. La derecha ganó la carrera. Entre 2000 y 2006 el PRI ya no estaba en el poder. El PRD perdió la razón de ser. Entonces al impulsar a AMLO como presidenciable, la izquierda se empeñó en regresar al poder a lo más autoritario, clientelar, antidemocrático, sectario e intolerante del viejo PRI. El propio Marcos, jefe del EZLN, lo denunció. ¿Qué pasó al final? Que la izquierda fracasó porque no fue capaz de vivir en democracia. Más aún, esa izquierda sólo sabe vivir dentro de la cultura del viejo PRI. Por eso regresará el PRI. |