Por allí se dice que nada con exceso, pues esto conduce a problemas de salud cuando se trata de alimentación. Esto, porque se ha detectado que hay gente que elimina comidas de su dieta porque las considera poco sanas, malas, si no son totalmente naturales, orgánicas.Los médicos identifican el problema con el nombre de ortorexia y se da entre personas, especialmente mujeres, que rondan los 40 años y que no quieren saber nada de comidas comunes y corrientes en nuestros días. Mal al alza Las exageraciones en el menú nutritivo crecen y la Organización Mundial de la Salud estima que afectan a cerca de 28% de la población del planeta. Expertos del Instituto Mexicano del Seguro Social nos cuentan que los trastornos alimenticios son enfermedades crónicas que modifican la conducta, debido a una distorsión de la imagen corporal. La doctora Martha Solís Martínez, experta en nutrición y dietas, menciona que “un nuevo desorden que aqueja a la población es la ortorexia... comer sanamente”, con un control riguroso en las dietas hasta la obsesión, situación que llevada al extremo pone en riesgo el organismo. Advierte que a diferencia de la anorexia y bulimia, en las que se contabiliza la cantidad de alimentos consumidos, quienes sufren ortorexia se empeñan en que sean naturales y sin pesticidas. La principal consecuencia de este método es la desnutrición, por las descompensaciones a falta de proteínas, vitaminas y minerales que son eliminadas de las dietas. Lo mismo ocurre con grasas, productos animales, artículos cultivados con sustancias artificiales y etiquetados o envasados. Zonas de peligro Expertos del IMSS llaman la atención sobre que son mujeres mayores de 40 años quienes más presentan el problema. Se empeñan en tener una nutrición adecuada sin necesidad de recurrir a productos light, pero tampoco piensan en recibir consejo de un especialista en nutrición. En este escenario, la dietista Solís Martínez deja ver que lo más preocupante es que, como en la mayoría de los desórdenes alimenticios, pasa mucho tiempo, incluso años, antes de que la familia se dé cuenta de que uno de sus integrantes es afectado. Para el doctor Guillermo López Castellanos, este problema aparece porque se tiene una percepción equivocada de la personalidad, sus víctimas “creen lo que sus ojos ven y rechazan cualquier opinión que se haga al respecto de su físico o forma de comer”. Ante esta situación, dice, existen tratamientos para mejorar la autoestima a través de sicoterapia, para cambiar la forma en que las personas se ven y retomar valores como la tolerancia y la aceptación. Es básico el trabajo con la mente, pero también el de un experto en salud, pues éste brinda la atención para establecer una alimentación acorde a las necesidades nutricionales de cada persona, cuidando siempre que el apoyo sicológico le facilite la aceptación de la dieta. El doctor López Castellanos alerta que pueden pasar de seis a doce años para la recuperación completa del paciente; asimismo, debe tener mucho cuidado con las decisiones que toma para cuidar el peso. |