Así le gritaron, pajarracos, al alcalde panista de Guanajuato, Eduardo Romero Hicks, desde la dirigencia nacional de su partido, cuando al persignado edil se le ocurrió meter un “bando de buenas costumbres”, en el que censuraba, con castigos económicos y hasta con cárcel, a las personas que en la vía pública se les ocurriera hacer “tocamientos obscenos” entre los que incluía los “besos apasionados”.Fue tal el escándalo por la ocurrencia de este alcalde —hermano por cierto del ex gobernador de Guanajuato Juan Carlos Romero Hicks—, que hasta el líder nacional de su partido, Germán Martínez, tuvo que salir a deslindarse de tan torpe medida aprobada por el cabildo de la capital guanajuatense. Aunque el alcalde salió a negar que hubiera tal medida y al parecer corrigieron la versión final del edicto que pretende salvaguardar las “buenas costumbres”, el escándalo representó un golpe para el alicaído PAN. Y es que en pleno año electoral, pajaritos, cuando al actual partido gobernante las cosas no le pintan nada bien y hasta sus propios análisis internos le auguran una fuerte caída en las preferencias electorales en los comicios federales para renovar la Cámara de Diputados, donde perderá la mayoría que hoy tiene, la imagen de un partido conservador, derechoso y moralino por momentos, muy poco le ayuda al panismo, urgido de votos. Porque los mismos pansitas reconocen que su condición de gobierno les pasará la factura del descontento popular por la difícil situación económica y por una inseguridad creciente en todo el país, que no se atenúa por más acuerdos y programas o discursos que den el Presidente y su cuestionado gabinete de seguridad. Así que, pajarracos, no sé ustedes, pero yo ya me propuse contrarrestar la moralina del alcalde de Guanajuato y como primera acción, me he propuesto besar a cuanta bruja, mujer o hada se me ponga enfrente —eso sí, quimeras por favor absténganse—, para que vean los panistas que el beso, como dijera la canción, lo llevamos los duendes muy dentro del alma. N’ombre, me entusiasmé tanto con esta idea mía, que hasta una cancioncita le compuse a la Mafufa, ahora si que con permiso de mi comadrita Consuelito Velásquez, y dice más o menos así: “Bésame, bésame bruja. Cómo si fuera esta noche la última vez. Bésame, bésame Mafus, que tengo miedo perderte por el tal Loret”. Yo por lo pronto los conmino, desde este su espacio, a que como dijera el buen John, hagamos el amor y no la guerra. Por ahora los dejo porque tengo que tomar mi avión a Washington, ay, este Barack que insiste en que esté presente en su toma de posesión. Ya saben como son los políticos: que si “necesito que me asesores”, que “no puedes faltar para que me ayudes a controlar al loco de Bush”, ya seben, el caso es que andaré por ahí, en primera fila en la toma de posesión de Obama, y a ver qué travesura se me ocurre. El jueves les cuento. EL BAÚL DEL DUENDE… En la tierra del cabrito la grilla está muy cabro..ta. Las pugnas y jaloneos en el PRI y el PAN por la definición de sus candidatos a gobernador está que arde, pajaritos. Del lado tricolor, dos nombres se disputan la nominación: Rodrigo Medina, actual secretario de Gobierno, y delfín del gobernador Natividad González Parás, y el ex diputado Abel Guerra. Además figuran Cristina Díaz, alcaldesa de Guadalupe, y Benjamín Clariond. En el caso del PAN, la disputa es entre cuatro: el ex secretario de Energía del foxismo, Fernando Canales Clariond, el alcalde de Monterrey, Adalberto Bretón, el diputado local Fernando Larrazábal, y el ex alcalde de San Pedro, Fernando Margaín. En los dos casos la disputa se define en los próximos días en proceso abiertos al voto ciudadano, lo que seguramente dejará fracturas e inconformidades en los dos principales partidos que buscan la codiciada gubernatura de Nuevo León. El problema para el gobernador Natividad es que su candidato no le ha crecido y en varias encuestas se señala que no pasa de 2 o 3% de intención del voto. ¿Con ese candidato el PRI cree que pueda retener la gubernatura?... Me voy, pajarracos, pero ¡regresaré!, Ja, ja, ja. |