Que la Iglesia católica no ve con malos ojos que los católicos formen… ¡su propio partido político!Dice Hugo Valdemar, vocero del arzobispado, que quieren tener más peso en las decisiones. Y qué. Yo que el PAN estaría contenta (¿o triste?): no se sienten plenamente representados por ellos. Ya sabe, estamos en 2009, preámbulo a 2012, y todos ven con ojos codiciosos —aunque sea pecado— las elecciones venideras. A manera de sencilla ofrenda electoral, algunas sugerencias de nombres en caso de que su iniciativa fructifique. PG: Partido Guadalupano. A DIOS: Alianza Divina Influyente Opositora al Socialismo. APOCAR: Alianza Política Católica, Apostólica y Romana. O bien, ProVida. ¡Ya está posicionado! Su lema tiene que ser: “Al diablo con el Estado laico”. Al fin ya nos contó Jacobo Zabludovsky del Nacimiento cristiano en pleno Palacio Nacional… Las broncas internas respecto de quién se queda con las candidaturas ya comenzaron en todos los partidos. En el PRI —un interés en cada hijo te dio— se disputan muchas corrientes la influencia. Cada uno de sus gobernadores, la presidenta Paredes, los sectores tradicionales y también los poderosos Gamboa-Beltrones. Del PRD mejor ni hablar; apenas intentan poner orden en su casa. Pero en el PAN hacen una contribución al lenguaje democrático nacional. Si Carlos Medina Plascencia insistía en llamar a la concertacesión que lo hizo gobernador una “reivindicación parcial”, ahora Germán Martínez llama “designación directa democrática” (sic, en serio) a lo que conocimos como “dedazo”. ¡Felicidades! Santiago Creel lo ilustra con una metáfora del dominó. Que quieren cerrar el juego a blancas. Con lo que queda claro que él no tiene esa ficha o no quiere soltar, para el juego global, la que tiene. Así, serían ellos —Germán-Felipe— los que palomearían, solitos, sin consultar, más de 190 de los 300 distritos que se juegan con el voto. Esto de la designación directa (cuando se llamaba “dedazo” José López Portillo decía que al menos “ahorraba problemas”) es también práctica de Los Pinos… y lo denuncia un panista. Está Nuevo León, donde Fernando Margáin Berlanga denunció, en una entrevista con Reporte Índigo, que el presidente Calderón lo mandó llamar a Los Pinos. Le dijo que sólo había de un candidato —no se hagan bolas, Carlos Salinas dixit— y que ese sería Fernando Elizondo. En pocas palabras, le catafixió “democráticamente” su precandidatura por la embajada de México en Francia. En la presentación de su plan económico —ya sabe, todos tienen el suyo— el líder nacional del PRD, Jesús Ortega, propuso disminuir impuestos, aumento de 8% al salario mínimo, reducir precios de gas, gasolina y diesel y de pronto… ¡un aplauso grabado! Otra gran contribución, ahora perredista, a la democracia nacional. Ahórrese los acarreados: mejor grábelos. Ejemplo de ahorro en movilización en tiempos de crisis. También Marcelo Ebrard presentó el suyo: disminución de salarios de funcionarios de su gobierno, empezando por él. Pero los asambleístas del PRI, por lo pronto ya dijeron que no se bajarán sus sueldos. Y a los diputados federales se les “olvidó” discutir el tema. No sé si fue el efecto de la sopa de tortilla; quizá la crema de coco. Lo cierto es que después de almorzar juntos, Barack Obama y Felipe Calderón salieron optimistas de su encuentro. Lo más sobresaliente en los diversos temas que abordaron fue el de la seguridad entre los dos países. Ya sabe, los narcos mexicanos son considerados una seria amenaza para ese país. Que Estados Unidos tiene dos alertas prendidas en el mundo hoy: México y… ¡Paquistán! A todo esto, ¿quién es la equivalente a la Benazir Bhutto azteca (sin el asesinato, por favor)? Obama prometió echarle un ojo a las armas que cotidianamente cruzan la frontera… e insistió en revisar el TLC (que no será moneda de cambio, dice Calderón, para una reforma migratoria). Por cierto, que Bush dijo que se “desilusionó” al ver que no había “armas de destrucción masiva” en Irak. Seguramente los miles que han muerto deben estar felices con esa declaración. . |