La gente sabe que son molestos y muchas veces antiestéticos, recurre a todo con tal de eliminarlos, pero pocas veces combate las causas de la aparición de callos en pies y manos. Los zapatos incómodos, las tareas rudas y ciertos malos hábitos suelen ser el origen de su brote, que no siempre es sencillo combatir.Una realidad es que las callosidades son más comunes en los pies, debido al frecuente roce y al soporte del peso de manera constante, nos cuenta el doctor Javier Ruiz, miembro de la Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD). El problema afecta a 1.5% de los mexicanos y predomina entre el sexo femenino, sobre todo, en mujeres de entre 50 y 60 años. Los callos no son otra cosa que el crecimiento de un tejido que los especialistas llaman queratinizado y provocan el engrosamiento de las capas cutáneas. Puntos amenazados El dermatólogo nos cuenta: “La piel de las manos y pies es más gruesa, por lo que al sumarse este proceso cambia su textura volviéndose dura y áspera al grado de poder romperse, sangrar o endurecer como piedra”. Los zapatos son una de sus causas principales, sobre lo cual el especialista nos dice que las callosidades aparecen por el uso de calzado poco apropiado, y en las manos, al levantar cosas pesadas o hacer ejercicio sin guantes. “Este fenómeno cutáneo (en los pies) en algunas ocasiones puede resultar doloroso e, incluso, dificultar la marcha. Los callos de las manos llegan a ser molestos y afectan en ocasiones las relaciones personales, ya que al saludar pueden incomodar a quien los padece”, dice. Javier Ruiz llama la atención que “en el caso de las mujeres, los callos de los pies pueden resultar poco estéticos para zapatos abiertos”. Los integrantes de la FMD recomiendan evitar factores que predisponen la aparición de callos, como fricción, el uso de calzado incómodo, falta de humectación, así como el sobrepeso sobre las extremidades inferiores. Trabajo de exterminio Para combatir los callos, nos dicen que existen tratamientos que pueden utilizar queratolíticos, emolientes y cremas con sustancias como urea o ácido salicílico, las cuales reducen el tejido. Incluso, se puede recurrir a procedimientos de consultorio con láser. Pero es erróneo pensar que los callos deban eliminarse con lijas o tallándolos, práctica que fomenta el engrosamiento. Los expertos indican que quienes utilizan sustancias corrosivas para eliminarlos llegan a provocarse quemaduras severas, dando lugar a infecciones y otras complicaciones. Las callosidades pueden ser causa de una mala anatomía podálica, por lo que de ser ese el caso se recomienda acudir con un especialista para que corrija el problema. |