El 2009 será un año de crisis económica. Sin embargo esta crisis no es un asunto de opinión, no es un asunto de medios. No está en Wall Street o en la Bolsa Mexicana de Valores.La crisis está en la mesa, en el hogar, en el bolsillo de cada mexicano. Esto significa que la gente va a sufrir. Los más pobres ya han resentido en carne propia el desmesurado incremento en los precios de los alimentos. Pero esta situación alcanza ya, crecientemente, a amplias capas de las clases medias del territorio nacional. Por esta razón es que urge una respuesta efectiva frente a la crisis. No puede ser una respuesta tradicional basada en el esquema ortodoxo del neoliberalismo con recetas que han mostrado ya su inutilidad. Necesitamos medidas nuevas, basadas en un enfoque que estimule el crecimiento de la economía y la distribución del ingreso al mismo tiempo. Se requieren respuestas desde abajo, con y en favor de la gente. Todo ello significa que al enfrentar esta crisis los diversos actores políticos, económicos y sociales deben poner en el centro de su atención la salvaguarda de la gente y de la economía familiar. Eso es lo fundamental. Por eso llama la atención la parálisis, la inmovilidad y la estupefacción en que se encuentra el gobierno federal que no ha sabido qué hacer para encontrar una salida verdadera e innovadora a esta problemática. Precisamente por ello es de celebrar positivamente la convocatoria que ha hecho Andrés Manuel López Obrador para que todos los ciudadanos que lo deseen estén presentes en el Zócalo de la ciudad de México el próximo domingo 25 de enero a las 10 de la mañana. El propósito de la convocatoria es defender el salario, el empleo, el derecho a la alimentación. En fin, en pro de la economía de las familias mexicanas. |