Pues la Reserva Federal decidió reducir su tasa de interés no a una meta específica, sino a un rango, que va de cero a 0.25%. Prácticamente hablando, la tasa de interés del banco central de EU está en ceroEn realidad, con esto lo que hace es responderle a un mercado que ya había puesto la tasa de interés de los bonos del tesoro en ese nivel. Los bonos a tres meses han estado por debajo de 0.25% anual desde el 12 de noviembre, y por debajo de 0.1% desde el 26 del mismo mes. Con esta decisión, la Reserva Federal ha hecho todo lo que podía, y deja todo en manos del gobierno de Estados Unidos, que tendrá que hacer su parte, pero hasta después del cambio de presidente, el 20 de enero. Como ya hemos comentado en varias ocasiones, esta crisis es diferente de las demás porque ocurre en el país más grande del mundo, el que tiene a su moneda como la referencia internacional. Por eso, en lugar de que el dólar se hubiese devaluado desde el principio, ha ocurrido al revés. Se detuvo una tendencia a la devaluación del dólar que llevaba más de dos años, y esa moneda se revaluó frente a prácticamente todas las demás del mundo. La revaluación del dólar frente al euro inició en julio. En ese mes el dólar se cotizaba a 0.62 por euro, pasando a 0.72 para septiembre. En octubre, el dólar alcanzó 0.8 por euro, y se mantuvo ligeramente debajo de ese nivel todo el mes siguiente. Sin embargo, en los últimos días la moneda de la Unión Europea ha tenido una recuperación muy significativa, y está de nuevo en 0.72 dólares. Esta recuperación del euro es importante porque muestra un cambio de tendencia, que de manera menos marcada puede verse también en la relación peso-dólar, que parece estabilizarse en los 13 pesos, con más esperanzas que en las últimas semanas. Al mismo tiempo que vemos un cambio en la dinámica de las divisas, en las bolsas de valores también se percibe una situación diferente. No quiero decir que ya estén subiendo, ni que el comportamiento del lunes, motivado por la reducción de la tasa de interés, sea el inicio de la recuperación. No es eso, pero hay que notar que el SP500 se mantiene por encima de los 850 puntos, algo que en noviembre se veía poco. Si usted prefiere ver el índice Dow Jones, el movimiento se da de manera horizontal sobre los 8,500 puntos. Comparando con el terrible día 20 de noviembre, cuando llegó este índice a los 7,500 y el SP500 a los 750, la situación se ve menos grave. En México, este piso está en los 21 mil puntos, y ahí nos hemos mantenido por ya algunas semanas (aunque en la semana del 20 de noviembre nos fuimos a 18 mil). Más interesante aún es que la volatilidad se ha reducido a la mitad de lo que estuvo en los meses pasados. Sigue estando por encima de lo que vimos durante el año, pero es la mitad de la vista en octubre, y menor que la que tuvimos en noviembre. Más interesante aún es que la tenencia de bonos gubernamentales mexicanos por parte de inversionistas extranjeros ha crecido desde el 25 de noviembre. Aunque los datos del Banco de México al respecto están rezagados un par de semanas, sí se percibe un cambio de dirección en esa fecha. Del 15 de septiembre que quebró Lehman en Estados Unidos e inició esta etapa definitiva de la crisis al 25 de noviembre, las posiciones de extranjeros se redujeron en 73 mil millones de pesos. Pero de esa última fecha al 4 de diciembre, que es el último dato, crecieron en 24 mil millones. Es decir que en ocho días se recuperó un tercio de lo perdido en los 50 días anteriores. Pero mientras las cuestiones macroeconómicas van avanzando por un camino razonable, el terreno sigue minado. Por un lado, con grandes empresas ineficientes, como es el caso de las tres grandes armadoras estadounidenses que piden rescate; por otro, con grandes canallas que han cometido todo tipo de fraudes que ahora quedan expuestos. Mientras que las ineficiencias hacen dudar de la capacidad de recuperación de la industria, los fraudes inyectan miedo en los inversionistas, impidiendo que actúen con racionalidad. Porque cuando el miedo desaparezca, los mercados volverán a subir, lo mismo que las tasas, y el dólar recuperará su proceso devaluatorio. El comportamiento de los mercados nos da esperanzas de que estamos cerca de ese momento, pero no hay manera de predecir adecuadamente algo como esto. ¿Cuándo tocarán fondo los mercados? Cuando el miedo desaparezca. Parece que estamos acercándonos a ese momento, pero sólo parece. |