Llega diciembre y es buen momento para iniciar un recuento de sucesos en este 2008. Para ser más puntuales, lo que sigue tiene como fuente a la prensa escrita. En enero el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, aceptó que su procurador general de Justicia, Tomás Coronado, estuvo en una fiesta donde, según denuncia penal, hubo prácticas sexuales con menores, una de las cuales fue violada por el ex funcionario municipal Martín Aguirre, hoy prófugo. Del caso nadie se volvió a ocupar. Al mes siguiente Felipe Calderón viajó a Guatemala. El avión Hércules que lo trasladó iba equipado con detector de metales, perros adiestrados para hallar explosivos, rayos X, un jeep, varios soldados, una ambulancia y varias camionetas Suburban blindadas, además de varias unidades especializadas en explosivos. También en febrero, en entrevista con Excélsior, el coordinador senatorial priísta, Manlio Fabio Beltrones, reveló que “siendo Calderón Presidente electo” les pidió integrar un gobierno de coalición. Relató: “Él nos dijo que por qué no formábamos un gobierno de coalición. Casi casi como ¿qué secretarías les interesa que el PRI tuviera?”. Le habría respondido que un gobierno de contentillo, de ¿con cuáles te quedas tú y con cuáles yo? no tendría futuro. Pero, en los hechos, sabemos cómo operan. Esos días, Médica Londres, de Jorge Kahwagi, presidente del Partido Nueva Alianza, recibió de la Lotería Nacional un contrato sin licitar de entre 16 y 40 millones de pesos. Él rechazó que fuera inmoral que su amigo Francisco Yánez (titular del organismo y muy cercano a Elba Esther Gordillo) le hubiera otorgado el contrato. El mismo mes, Andrés Manuel López Obrador probó el tráfico de influencias del recién nombrado secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, juez y parte en la firma de contratos para la prestación de servicios entre Pemex y la empresa Ivancar. Mouriño firmó los convenios cuando era asesor del secretario de Energía, Felipe Calderón. Aunque tardó en reconocerlo dijo que no fue ilegal. Calderón, el dirigente del PAN, Germán Martínez, los ocho gobernadores azules y los legisladores de esa bancada exoneraron al inculpado. Vino el escándalo. Hasta el columnista Ricardo Alemán escribió en EL UNIVERSAL: “Sorprende la vehemencia presidencial por protegerlo —aunque quienes conocen a Calderón dicen que no es novedad su terquedad—, al grado de que son muchos los que se preguntan: ¿vale más Juan Camilo Mouriño que el gobierno de Calderón? Si la respuesta es afirmativa, entonces tenemos derecho a afirmar que el gobierno de Calderón vale muy poco. Si es negativa, podemos suponer que muy pronto dejará su cargo”. Así estaban las cosas, apenas en febrero. |