Representantes de todos los sectores de la sociedad expresaron su solidaridad a la familia Vargas Escalera por la muerte de Silvia, la joven de 20 años, a manos de sus secuestradores. El comentarista deportivo José Ramón Fernández llegó al velatorio del Panteón Francés de San Joaquín, y con valentía declaró franco que los mexicanos viven un momento por demás difícil, y que los ciudadanos deberán hacer valer como nunca antes su derecho a tener autoridades que garanticen su seguridad. Cerca de él, el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, quien, contrariamente, prefirió guardar silencio y no hacer ningún comentario sobre la creciente violencia que azota prácticamente a todo el país.El tema de la inseguridad, la impunidad y la corrupción seguirá siendo el centro del debate nacional, o cuando menos eso se espera. El próximo lunes, el ombudsman José Luis Soberanes presentará en Coahuila, el Informe Nacional sobre Seguridad Pública, en el que hay, se anticipan, cifras alarmantes en la materia. De entrada, dará cuenta que sólo 1% de los delitos que se denuncian en el país llegan a una sentencia, es decir, que la impunidad sigue siendo la regla que impera en México, pese a los acuerdos por la seguridad, a nuevas leyes o a la presencia del Ejército en las calles de algunos estados para enfrentar a la delincuencia organizada. El número, sin embargo, podría no ser tan nuevo, ya que México Unido contra la Delincuencia afirma que de cada 100 delitos, uno es castigado. En la presentación estarán además los representantes de las comisiones estatales de derechos humanos. Lo que ya se decía de manera abierta en plazas, plazoletas y callejones sobre el distanciamiento entre Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador quedó por fin demostrado públicamente. Eran los primeros minutos del sábado, cuando el tabasqueño llegó al funeral de doña Amalia Solórzano, para acompañar a la familia del general Lázaro Cárdenas. Saludó a todos, empezando con Cuauhtémoc Cárdenas, a quien le dio su pésame por la muerte de su señora madre. Pero cuando se topó con el jefe de Gobierno del DF, ¡zaz, sorpresa!, ni lo volteó a ver. Ninguno de los dos hizo intento alguno por saludarse y siguieron conversando, cada quien con su respectivo grupo, en el patio de la casona de las Lomas de Chapultepec. El detalle parece confirmar la especie: Ya ni se hablan. |