Ya decidiste qué te vas a poner. Quieres impresionar a esa persona que te trae de cabeza y, por ello, el atuendo de hoy es importante. Te plantas la ropa que según el espejo (y las miradas en la calle) aseguran que te ves mejor y, además, está de moda.La moda y el sexo van de la mano, pues aunque el propósito principal de llevar ropa es cubrir al cuerpo de las inclemencias del tiempo, la segunda razón es exhibir éste con el fin de atraer una pareja. De hecho, en el reino animal hay innumerables ejemplos de exhibición sexual en el que de alguna manera se exagera alguna característica física, como el color o la forma, con el fin de llamar la atención de una pareja potencial. Las novedades en la vestimenta son una manifestación cultural que se usa para estimular la imaginación humana, ya que cubre las partes fundamentales que nos gustaría ver. Casualmente, un cuerpo desnudo es menos provocativo que el parcialmente cubierto y que invita al juego sexual de “terminar de descubrirlo”. Había una vez Durante la Edad Media, la moda femenina consistía en achicar la cintura y exagerar el busto que casi salía por los escotes, sin contar con el famoso uso de crinolinas y polisones que aumentaban la cadera y, por supuesto, las pompas, que con el movimiento de vaivén fijaban inevitablemente las miradas de los hombres en ellas. Los varones usaban pantalones totalmente ceñidos al cuerpo con una especie de concha exageradamente adornada para llamar la atención sobre esta zona. En África y Asia hay tribus que emplean fundas de madera o cuero para cubrir el pene, con el fin de atraer las miradas femeninas. Y es que la zona de la cadera es una de las que tienen mayor atracción sexual. En los años 20, la gran moda femenina consistía en simular que no se tenían senos, para los ´40 las faldas ceñidas y los cuellos altos definían la figura femenina, y terminada la segunda Guerra Mundial, las faldas comenzaron a subir hasta llegar a la minifalda, que hoy en día deja ver casi completas las piernas. Una de las prendas que se volvió asexual fue el pantalón. A la cintura, a la cadera, de pierna entubada, “stretch” o acampanados siempre han tenido la misma función: llamar la atención sobre la zona genital y las nalgas. No en vano hoy la tecnología textil los ofrece con “levanta pompas”. Desde el interior Pero donde ha sido más que evidente la importancia de la moda para el sexo es en la lencería, que si bien está diseñada para las mujeres, es completamente pensada en función de la seducción masculina. Los encajes han sido los principales protagonistas en ellas. Desde la Edad Media hasta nuestros días se siguen usando y aún son sexys. Las pantaletas se trasformaron en bikinis y éstos en tangas. Los corsés vuelven al escenario y hoy se usan en estilos que se llevan por fuera. Los brassieres son toda una muestra de la tecnología de punta, aumentan, disminuyen, separan, juntan… en fin, permite modelar el cuerpo de acuerdo al gusto o a la necesidad de cada una. |