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México D.F., a 11 de diciembre de 2008 | 5:00 PM

El Duende Preguntón
¿Sabe o no sabe?
11 de diciembre de 2008
Casi igualito que en México


Supongo que se enteraron, pajarracos, del primer escándalo que se da cerca del presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama. Aunque él no está involucrado directamente, resulta que con la curul de senador que dejó vacante Obama, ahora que ganó las elecciones presidenciales, un compañero demócrata suyo, el gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, quiso hacer negocio y vender el escaño al mejor postor.

Aprovechando su facultad para designar al senador que ocupará el lugar de Obama en el Senado de EU, el góber de Illinois, al que podríamos llamar el góber ambicioso, quiso sacar provecho económico y político de la designación y, torpemente, comentó en una conversación telefónica, que era grabada por fiscales de su estado, que buscaría lucrar con la selección del nuevo congresista y pedir un sueldo de entre 250 mil y 300 mil dólares mensuales a quien ocupara el cargo.

“Tengo esto y vale (exclamación indecente) oro”, dijo Blagojevich citado por los fiscales, de acuerdo con las grabaciones secretas hechas en su oficina y el teléfono de su casa. “Y yo no voy a darlo simplemente (altisonancia) a cambio de nada. No voy a hacerlo”.

Blagojevich no se dio cuenta que lo estaban grabando, a pesar de que él sabía que desde hacía meses era investigado por un presunto fraude en contrataciones para su gobierno. El escándalo salpicó a todo el Partido Demócrata; el góber ambicioso fue a dar a la cárcel, de la que salió mediante el pago de una fianza, y hoy todos en su partido, comenzando por el presidente electo Obama, le piden, le exigen que renuncie.

Les cuento esto pajaritos porque ayer, platicando con la Mafufa del asunto, comentábamos cuán diferente y lejano está nuestro país en el tratamiento, sanción y castigo a esos escándalos políticos y de corrupción. Si Blagojevich fuera gobernador de Puebla, de Oaxaca o de Jalisco, o líder de un partido ecologista, o coordinador de diputados del PRI, o secretario del gabinete, lo más seguro es que, aunque lo hubieran grabado haciendo la porquería que hacía, nada hubiera pasado.

Si lo del gobernador de Illinois hubiera sucedido aquí, como ya ha habido casos parecidos, ni el presidente Calderón le hubiera recomendado renunciar —como ya lo hizo Obama con su correligionario—, ni su partido hubiera condenado y pedido castigo por el vergonzante acto de corrupción —como ya hizo toda la plana política del Partido Demócrata—, ni la PGR o cualquier Procuraduría lo hubiera acusado formalmente y detenido para investigar su conducta ilegal.

Por el contrario, si Rod fuera uno de los célebres góbers mexicanos o un connotado congresista, secretario de Estado o dirigente de partido en nuestro país, seguro habría también escándalo y los medios denunciarían la corrupción, mientras opinadores, periodistas y el público pediría que se castigara al corrupto.

Aquí no habría investigación oficial porque la PGR o la Función Pública ya hubieran dicho apresuradas y solícitas que “a petición del interesado se investigó y no se encontró ninguna conducta que no fuera legal”. En el Congreso ya habrían salido algunos representantes a condenar el hecho y exigir castigo, pero otros a decir que “no hay que caer en linchamientos” y a defender al góber acusado, según los intereses y las filias o fobias políticas de cada congresista y partido.

Si Illinois estuviera en México y Rod fuera colega de cinicazos como Mario Marín, Ulises Ruiz o Emilio González, estaría quitado de la pena y repitiendo impunemente: “No voy a renunciar”, “yo no hice nada ilegal”, “todo fue legal, los contratos están dentro de la ley”, “no hay ninguna investigación contra el señor”, “esa no es mi voz y la grabación está truqueada”, “editaron el video” o “yo no sé nada de los desaparecidos”.

Si ese escándalo fuera en México, el Presidente saldría a darle un espaldarazo a Rod si éste fuera panista, o guardaría cómodo y convenenciero silencio si fuera de sus aliados de oposición, y sólo si fuera de sus detractores políticos, tal vez en algún discurso, sin mencionarlo por su nombre diría algo como: “No permitiremos que los corruptos comercien con los cargos públicos”. Por eso les digo, igualito que en México ¿o no?

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