Territorio sonoroDentro de dos días se cumplirán 28 años desde que dejó de estar entre nosotros. A pesar de su ausencia física, su presencia goza de una vigencia ineludible. Es común escuchar su nombre entre conversaciones de melómanos, artistas y todo tipo de gente que sólo lo menciona como referencia obligada en la cultura popular. Quizá por ello me resulta poco nostálgico recordarlo y es que de cierta forma, John Lennon nunca se fue. De su nombre, aunque más bien de su persona, como idea, se ha hablado profusamente: el “Beatle”, el músico, el artista conceptual, el amante, el hombre de familia, el revolucionario, el irreverente, el transgresor político y el rebelde con causa. Incluso se podría hacer una disertación acerca de sus múltiples gafas y el influjo de éstas en la predilección de la masa consumista, no obstante, en esta búsqueda por otorgarle un sitio trascendente en la historia, hemos soslayado su condición humana y el destino que compartiremos con él: la efímera permanencia en esta Tierra. Y es que John Lennon, antes que leyenda, fue uno más de nosotros. Para muchos, quizá también para sí mismo, fue un genio incomprendido. Para millones de personas, una figura clave en la evolución musical quien hasta la fecha proporciona la banda sonora de sus vidas y, para otros tantos empresarios, una marca registrada, aún pulsante, que se traduce en una industria multibillonaria. Todavía es real y nos encanta que así lo sea. Se ha dicho tanto de él, que especular sobre lo que sería su inspiración si continuara con vida es casi absurdo. Si las cuatro balas que recibió en el edificio Dakota aquélla nefasta noche hubiesen fallado, quizá habría compuesto cientos de canciones para satisfacer a su inherente sensibilidad y, de refilón, a nuestros sedientos oídos. Posiblemente fuera un proselitista fervoroso de causas donde la libertad y el amor marchasen como estandarte, o también, un ermitaño con la única disposición de sentarse a observar las ruedas mientras éstas giran y giran. Tocar en el mismo escenario junto con sus hijos, apoyar a ciertos políticos, colaborar con amigos artistas y concretizar la anhelada reunión con sus ex compañeros de ruta pudiese haber sido la secuela de un Marc Chapman cuerdo. Nunca lo sabremos y justamente por ese hueco que dejó en la historia, es tan exquisito enaltecerlo. El mundo perdió sólo a un hombre, pero la cultura ganó un mito. Cual ave fénix, en este aniversario luctuoso John Lennon se manifiesta de nuevo. Su música, lo mejor de su legado, lo mantiene con vida. Una combinación formidable entre intelecto e intimidad hacen que las generaciones, aún siendo extemporáneas, adopten su sonido e identidad. Un heraldo del arte, del amor, pero, sobre todo, de la condición humana. Es mi “Beatle” favorito. Jimena Andrade Guerrero palabramagica@live.com hace la producción de ‘Obladi Oblada’, el programa de clásicos conducido por Julia Palacios. Viernes, 13 hrs. por 90.9 |