Aunque instancias oficiales afirman que la crisis financiera internacional no causará mayores estragos a la economía mexicana, en Los Pinos pusieron sus barbas a remojar. Por si acaso, promocionan en su sitio de internet el “Programa de fomento al empleo para enfrentar contingencias económicas, sociales y naturales”, así de largo el nombre. ¿Qué ofrece el plan?, casi casi un seguro de desempleo, aunque sostiene que por “ninguna circunstancia” puede ser considerado así. De acuerdo con el mensaje textual de Presidencia, los trabajadores podrán recibir un apoyo de uno a 2.5 salarios mínimos, por un máximo de tres meses “hasta que haya pasado la contingencia laboral o se reanuden las actividades productivas”. Este “programa de contingencias” arranca su operación con un presupuesto de 20 millones de pesos. ¿Cómo estarán las cosas que ya hasta promocionan el plan?Más tarde que temprano se sabrán las verdaderas razones que tuvo Bill Richardson, flamante secretario de Comercio nombrado por el futuro presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para visitar México. Se han esgrimido muchos motivos, todos expresados por el mismo gobernador de Nuevo México. Lo cierto es que estuvo en el país en un momento clave, cuando en el equipo del senador por Illinois, ahora presidente electo, se define la agenda que Washington llevará con los gobiernos de América Latina, en especial con México, amarrados ahora más que nunca por tres grandes temas: migración, comercio, y la lucha contra las drogas. Habrá que estar muy, pero muy atentos de lo que se sepa en los próximos días sobre la visita, no tan relámpago, de Richardson, cuya madre, por cierto, vive en Cuernavaca. Muchas cosas se cocinan en las entrañas del Partido Acción Nacional. La llegada de César Nava al cuadro que encabezará la estrategia electoral del blanquiazul para 2009, el regreso de Luis Felipe Bravo Mena a México y su inserción en el prácticamente desmantelado equipo cercano del presidente Felipe Calderón, y la vuelta al PAN de su ex dirigente nacional, Manuel Espino, no son fortuitas, mucho menos casuales. El plan de los panistas, nos aseguran, es amalgamar una fórmula que permita al partido salir a flote después de las estrepitosas derrotas del año que está por terminar. Ya hay voces que dicen que más que una anhelada unidad del partido, esto acarreará roces y confrontación. Hoy se despejarán dudas en su Consejo Nacional. |