Afortunadamente, las cosas cambian y la forma de elección de vida también. Hace una veintena de años, la soltería después de los 30 años era sinónimo de “nadie te quiere” y, en su mayoría, las mujeres enfrentaban burlas y desprecios sociales; dejaban de ser solteras para pasar a ser solteronas. Con los varones se dudaba de su masculinidad y se les tachaba de homosexuales, o en el mejor de los casos, se les justificaba tildándolos de tener poco carácter o ser manipulados por sus madres.La frase “ya se le pasó el tren” o “agarró su último carro” eran clásicas si alguien no se casaba en sus veintes o lo hacía a mayor edad. Hoy, las etapas de vida se han alargado, la niñez dura en promedio 10 años y la adolescencia permanece hasta poco después de los 18. El adulto joven se representa hasta pasados los 35 y de madurez plena se habla hasta los 40 años y la tercera edad no llega sino después de los 60. Las mujeres actuales alcanzan perfectamente los 30 sin pensar que son solteronas y algunas siguen las pautas de las estrellas de cine que postergan su maternidad hasta los 40. Realizan carreras universitarias para dedicarse a ellas y no por entretenerse mientras se casan, opción que algunas ni siquiera contemplan en su futuro. De ayer a hoy Hoy es común encontrar solteros y solteras de todas edades. Las etiquetas que pesaban sobre los divorciados y/o viudos como estigmas, que producían desde lástima, hasta desconfianza, se diluyen, ya que en su mayoría, éstos regresan a la vida que llevaban antes de casarse o unirse en pareja. Gran parte de quienes pasan los 30 se divierten, viajan, conocen personas o simplemente se dedican tiempo, gastan sus ingresos en ellos mismos y mantienen relaciones amorosas aun cuando no lleguen al matrimonio. Pero se dice que… El tipo de vida que llevan las personas que no están en pareja es mucho más agitado y ajetreado que quienes sí la tienen. Suelen salir más, tomar más y no respetan horarios de comida y sueño, por ello, el aumento en las posibilidades de morir es de 10% en varones y 4.8% en las mujeres. Así, se cree que a pesar de todo, estar casado alarga la vida, pues se lleva una existencia más tranquila, más serena y con compromisos que permiten una mayor planeación de la existencia, lo que contribuye a disminuir riesgos. |