Qué les cuento, pajarracos, que andaba yo el otro día bien tranquilo caminando por las calle, cuando de pronto se me acerca un tipo. Mal encarado, vestido con ropas vaqueras y con varias cadenas y esposas de oro colgando de sus brazos y cuello. “¿Tú eres el famoso Duende?”, me preguntó con voz rasposa. “Pues depende”, le dije. “¿Depende de qué?”, me replicó con enfado. “Pos de quién pregunte”, le dije.El tipo igualado me dio una palmada en la espalda que casi me movió medio metro. “¡Ah, qué chaparrito tan chistoso!”, me dijo. “Me habían hablado mucho de ti, de tus hazañas en la radio, pero no pensé que existiera un duende de verdad”. Para entonces, el sujeto aquel hablaba ya con cierta confianza, como si de veras nos conociéramos. Yo comencé a voltear a todos lados para ver si veía a Perrón, al que había sacado a pasear y que, para variar, se me había perdido. “¿Y por qué te han hablado de mí, quién eres?”, pregunté tratando de ocultar mi confusión. “Quién soy no importa, lo importante es lo que tú eres”, dijo el sujeto y prendió un cigarrillo. “La cosa es así de fácil. Sabemos de tu popularidad y te queremos ofrecer un negocio”, me dijo echándome el humo de su cigarro en la cara. “Ah, pues yo los negocios los veo en mi Castillo, ¿por qué no te das una vuelta por allá?, porque traigo algo de prisa”, le dije mientras trataba de alejarme. “Hey, hey, momento, chaparrito. Mis jefes me enviaron a que te hiciera una propuesta y te la voy a hacer”, dijo cerrándome el paso. La verdad, para entonces yo empezaba a preocuparme. “Dime pues, te escucho, ¿de qué se trata?”, pregunté aparentando mucha seguridad. “Pues lo que te proponen es que te lances de candidato a alguna alcaldía; tú eliges el partido. Nosotros te damos toda la lana que necesites para que hagas tu campaña y para asegurar que ganes. Es más, hasta nos hacemos cargo de tus contrincantes, te los investigamos muy bien para que conozcas sus puntos débiles y sepas dónde pegarles. Todo, su vida privada, sus transas, sus movidas, para que te los eches al plato”. Movido por la curiosidad, ante tan generosa y turbia oferta, pregunté: “¿Y yo qué tengo que hacer a cambio?”. “Ah, pues ahí está el chiste. Tú sólo te comprometes a entregarnos la dirección de seguridad municipal, la posición del director de licencias de vinos y giros comerciales, y un par de regidores que nos apoyen en el cabildo. De todo lo demás, tú te encargas. ¿Cómo ves?”. Para terminar la plática, le dije al tipo que sí me interesaba, que me dejara algún número para contactarme y que yo le llamaba. Me desaparecí de ahí entre asustado y sorprendido y encontré a Perrón un par de cuadras más adelante, esperándome en un parque a donde suelo llevarlo a caminar. Les cuento todo eso, pajarracos, porque escuché el otro día que los partidos políticos, el IFE, los congresistas, bueno hasta el presidente Calderón, andan muy preocupados de que en estas próximas elecciones, el dinero del narcotráfico no se infiltre en las campañas para financiar candidatos. La verdad, pajaritos, es que el dinero del narco está metidos desde hace por lo menos dos décadas en las campañas políticas. Alcaldes, diputados, candidatos a la Presidencia de la República y varios gobernadores han recibido financiamientos de origen poco claro y que, en algunos casos, ha provenido de los generosos narcos. Lo que les describí que me pasó es la mecánica y las ofertas que los capos hacen a candidatos o políticos en estados como Tamaulipas, Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Tabasco, Baja California y muchas otras entidades. Así se han apropiado de las policías de muchos lugares y controlan municipios, regiones enteras. Los partidos, todos, PRI, PAN, PRD o los de la llamada chiquillada (PT, PVEM, Convergencia, Alternativa y Panal) saben bien cuándo un candidato postulado por ellos, trae dinero poco explicable; pero ambiciosos de poder, como son, se hacen de la vista gorda y, con tal de ganar posiciones, han dejado pasar a políticos que han ido infiltrando los cargos de elección popular con dinero del narcotráfico o el crimen organizado. Así, que se dejen de discursos y que demuestren de veras que quieren acabar con el avance del narco en la política. |