Pero hay también una razón específica para que esto ocurriera el lunes, y no en la semana previa: el dato adelantado de actividad industrial. Ya entrado el día, la National Bureau of Economic Research (NBER) confirmó que oficialmente hay recesión en el país vecino desde diciembre de 2007. La noticia no causó la caída, pero ayudó a hacerla un poco mayor. Ya usted sabe, porque lo hemos comentado en varias ocasiones en Economía Informal, que en Estados Unidos se publica, el primer día hábil del mes, el indicador del Institute for Supply Management. Este indicador es resultado de una encuesta entre los responsables de compras de las empresas industriales, que permite estimar qué pasará con el dato oficial, que se publica justo dos semanas después. El indicador va de cero a 100 puntos, aunque en realidad se mantiene más bien alrededor de los 50. De hecho, cuando resulta por encima de esta cifra, se espera que haya crecimiento en la industria, y cuando queda debajo, que se presente una contracción. Aunque la relación no es perfecta, es bastante cercana, y lo ha sido desde hace 60 años. Bueno, pues el dato para noviembre fue de 36.2, muy lejos de los 50 puntos. El último mes en que el indicador estuvo en esa cifra, y exactamente, fue en julio. Para agosto se quedó abajo por cosa de nada (49.9), pero a partir de septiembre vino el hundimiento: 43.5 en ese mes, 38.9 en octubre, y 36.2 que le comentábamos para noviembre. Las cifras confirman que antes de las quiebras de septiembre, la industria no estaba en contracción ni mucho menos. El comunicado de la NBER anunciando la recesión establece como punto más alto de la actividad industrial junio, por cierto. Pero la caída, una vez que empieza, lo hace de manera muy acelerada. El dato de noviembre no es el valor más bajo que ha tenido este índice. Hay 18 datos más malos en los últimos 60 años, que se presentan en las contracciones de 1949, 1953, 1975, 1980 y 1982. Ciertamente, ninguna de esos momentos es muy atractivo. Las recesiones de esos años llevaron a la industria a contracciones de entre 8% y 12%. La peor es la de 1975, que aquí hemos mencionado ya en varias ocasiones como la que más se parece a la actual. Ahora bien, esos puntos mínimos ocurrieron precisamente cuando las recesiones tocan fondo (por eso son mínimos). En el caso actual, aún no sabemos en dónde está ese fondo, de forma que he calculado las caídas más rápidas para un período de tres meses, y la actual es la undécima. La superan, nuevamente, las recesiones de 1949-1951, la de 1975, y la de 1980. No es claro si en esta ocasión se romperá el récord, porque aunque sigue cayendo el indicador, lo hace cada vez más lentamente. De seguir así, el mínimo quedaría por encima de los 33 puntos, muy lejano del peor caso, en mayo de 1980, de 29.2 unidades. Pero, reitero, no es todavía claro dónde terminará este índice. Hace algunas semanas (en el blog del 13 de octubre, lo puede usted encontrar en EL UNIVERSAL online) aplicamos la metodología del profesor Edward Leamer, que relaciona el mercado inmobiliario con la actividad económica general, y llegamos a la conclusión de que el punto más bajo de la recesión podría encontrarse en una contracción de 12%, algo que ocurriría hacia el primer trimestre de 2009. Los datos que hoy analizamos coinciden con esa tendencia, y apuntan a que ese mínimo puede alcanzarse entre diciembre y enero. Reitero, son estimaciones, únicamente. El comunicado de la NBER anunciando la recesión muestra que la variable que más influye en su decisión es el empleo, que cae a partir de diciembre de 2007, caída a la que se suma la industria en el segundo semestre del año, lo mismo que las ventas al menudeo. Si mantiene esa lógica esta organización, entonces el punto mínimo está todavía lejos de aparecer, porque aunque la industria dejase de caer en febrero o marzo, el empleo seguramente no iniciará su recuperación sino hasta la segunda mitad del año. Como ya hemos comentado antes, la situación será complicada durante 2009. No se debe menospreciar el problema porque no veamos alrededor señales claras de crisis. Y es que no tenemos experiencia en este tipo de eventos, porque en todas las anteriores, el problema fue nuestro, y rápidamente lo resentimos. Ahora, como viene de fuera, ha sido más lento y parecería que no es tan grave. No se confíe. |