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México D.F., a 27 de noviembre de 2008 | 9:05 AM

El Duende Preguntón
¿Sabe o no sabe?
27 de noviembre de 2008
Se van los chavos, llegan colmilludos


A ver, pajarracos, ¿qué harían ustedes? Imagínense que llegan a la presidencia de su colonia; de entrada, la elección que ustedes ganaron se vio manchada por una serie de irregularidades, los riquillos de la colonia les dieron lana y les ayudaron haciendo campañas sucias contra sus oponentes; hay denuncias de fraude y su principal contrincante se niega a reconocer el resultado y pone en duda la legitimidad de su triunfo.

Para colmo, cuando finalmente en medio de una accidentada asamblea de colonos, a codazos y empujones ustedes logran rendir protesta y asumir la presidencia, se topan con la dura realidad de que su colonia está amedrentada, sometida por un grupo de vándalos, delincuentes que siembran el terror entre la población, que se matan y ajustan cuentas entre ellos y que, incluso, ya se sienten con más autoridad que la directiva de la asociación de colonos.

Ustedes, en medio de gritos y protestas callejeras que intentan deslegitimarlos, deciden que si se enfrentan a los maleantes y les hacen la guerra, tal vez lograrán que se despeje cualquier duda sobre la legalidad de su triunfo y que la mayoría de los colonos los respeten.

Y ¡tómala barbón!, sin pensarlo mucho, sin medir bien sus fuerzas ni ver cómo anda la seguridad de los colonos y si no están algunos guardias coludidos con los delincuentes, ustedes deciden que va; se ponen un traje militar que les queda grande, toman a sus guardias que apenas si tienen pistolitas viejas y macanas desgastadas, se ponen muy gallitos y la sueltan: “¡Esto es la guerra, vamos a meter en cintura a los delincuentes, tope en lo que tope!”.

Ya metido en la guerra, aquello empieza a volverse un desgarriate. Los maleantes están más armados y son sanguinarios, te das cuenta que los escasos guardias que tiene la colonia están infiltrados y corrompidos por los delincuentes. Y te inventas una “operación quitamanchas” y empiezas a correr a algunos guardias, pero mientras más le rascas más apesta y llegas a dudar si debes o no correr al jefe de tus guardias.

Metido en ese embrollo, volteas a ver a tu grupo de colaboradores y te das cuenta de que la mayoría de ellos son jóvenes, muy jóvenes; enjundiosos, buenos amigos tuyos, algunos más listos que otros, pero al final algo inexpertos. Escuchas críticas de algunos colonos que dicen que te equivocaste, que hiciste una mesa directiva de “puros cuates”.

De pronto piensas que tal vez tengan razón; las cosas se han puesto tan complicadas que a veces pierdes el control y sientes que no tienes el apoyo de tus colaboradores. Decides remover a tu segundo, al vicepresidente de la mesa directiva. Buscas a un viejo amigo, colmilludo y experimentado al que le ofreces el cargo; te dice que sí, pero le pides esperar; el “vice” es tu gran amigo, lo aprecias y no quieres lastimarlo. Le buscarás una salida y tratarás de mandarlo a otra posición; un par de meses te propones para hacer el relevo.

En el ínter, el destino te juega una mala pasada y tu “vice” tiene un terrible “accidente” en el que pierde la vida. Te sientes desecho, muy dolido con la vida, pero decides acelerar entonces el nombramiento que ya tenías decidido para la vicepresidencia.

A partir de ese momento tomas una decisión: los jóvenes amigos, tan queridos por ti, tendrán que hacerse a un lado para dar paso a otros amigos, cercanos también pero con mucha más experiencia y colmillo político. No lo vas a decir, pero así lo has decidido, y le das un viraje a tu presidencia de mesa de colonos para ver si así puedes retomar el control de la colonia que sigue asolada por los delincuentes y, para colmo, hay una fuerte crisis económica que afectará a los colonos.

Ay, pajarracos, todo ese símil fue para decirles que ayer que veía al presidente Calderón en Los Pinos anunciar la salida de César Nava y la llegada de Luis Felipe Bravo Mena a su secretaría particular, posición de su círculo íntimo más cercano, la Mafufa soltó una frase que me pareció resume muy bien la decisión que tomó el Presidente: “Está sacando a los de dientes de leche para meter a los de colmillos afilados. Se ve que ya entendió que la cosa se va a poner dura, muy dura”.

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