Lo que pudo haber sido un documental sobre temas importantes como el éxito, la infancia perdida, el poder, la traición, el ego y otros asuntos relacionados al mundo del espectáculo, terminó siendo una serie de viñetas tipo reality show tan insulsas como la mayoría de las canciones del grupo Timbiriche.Timbiriche es sin lugar a dudas el grupo pop más exitoso en la historia musical mexicana. Por eso cuando el cineasta Carlos Marcovich decidió seguirlos por toda su gira de despedida, para mostrarnos realmente a Sasha, Diego, Mariana, Benny, Álix y Érick, a mí me pareció una idea muy interesante, el problema es que a pesar de sus buenas intenciones se nota que los temas importantes que pudo haber abordado, y que aparecen “sutilmente” a lo largo de este documental, fueron eliminados por el brazo de la censura. ¿A qué me refiero con eso? A que probablemente Televisa, CIE o algún otro poderoso que pudiera haber salido raspado por este ejercicio cinematográfico de supuesta verdad, decidió meter su mano, reduciendo este documental a un video de momentos musicales y a una película aburrida sin ningún conflicto, que parece grabada con un celular. Timbiriche. La misma piedra es como la propia discografía del grupo: absolutamente mediocre. Ellos sí que tropezaron de nuevo con la misma piedra, volvieron a vender su “alma de artistas” a los poderosos por dinero. Lolita, maravillosa en Dulce Caridad La comedia musical Dulce Caridad, basada en la película de Federico Fellini Las noches de Cabiria, y que posteriormente fue adaptada para teatro y cine por el dramaturgo Neil Simon bajo el título de Sweet Charity, desde la semana pasada se presenta aquí. Dulce Caridad nos narra la historia de una tierna e inocente cabaretera que vive obsesionada por encontrar el amor, en su búsqueda frenética Caridad se topa con engaños, traiciones, rechazos y, por supuesto, con el desamor. Este personaje construido magistralmente por Fellini, representa al niño ilusionado que todos llevamos dentro, y que la vida con sus horrores se encarga de sepultar. Para encarnar a esta mujer, los productores de la puesta en escena eligieron a Lolita Cortés, quien lleva sobre sus hombros todo el peso de Dulce Caridad, y que sale avante gracias a su talento, simpatía y carisma; además cabe destacar el trabajo correcto de actores con experiencia en musicales como Mauricio Martínez, Enrique Chi, María Filippini, Gerardo González y Estibalitz Ruiz que completan el reparto, asimismo la iluminación y la escenografía son adecuadas y funcionales. Desgraciadamente esta puesta no está exenta de desatinos: primero que nada en esta versión fue borrada la dirección, coreografías y concepto del verdadero artífice de este éxito: Bob Fosse, por lo cual la obra pierde gran parte de su atractivo y se nota aún más vieja; hay números como el del Baile de los ricachones (Rich Mans Frug) y Pez gordo (Big Spender) que aquí son tan pobres y poco ingeniosos que hacen ver las coreografías de La academia como el Ballet Bolshoi; por otro lado el equipo masculino de bailarines más que oriundos de Nueva York (ciudad donde se desarrolla la historia) parecen manifestantes de “Los 400 pueblos”; la traducción de Álvaro Cerviño es tan mala que las canciones son difíciles de entender e incluye localismos que hacen que por momentos los personajes parezcan nacidos en la delegación Milpa Alta y no en EU, y por último la mediocre participación del actor argentino Federico Di Lorenzo que desaprovecha totalmente el personaje de “Papi” que inmortalizó Sammy Davis Jr., en la versión cinematográfica. Dulce Caridad se presenta de jueves a lunes en el Centro Cultural Telmex. Pau: “La ignorancia es temeraria” Ahora resulta que Paulina Rubio es productora ejecutiva del festival ES.CINE, a través del cual se pretende hacer una muestra de películas españolas en México. Mi pregunta es: ¿Cuál creen los organizadores que es el nivel de credibilidad de Pau, como para usarla para promover dicho festival? Si lo supieran, no la habrían puesto ni a vender golosinas en la dulcería. |