A reestructurar al sistema financiero global, como compromiso de la reciente Cumbre del Grupo de los veinte (G-20), celebrada recientemente (15 de noviembre) en Washington, DC, EUTodo ocurrió con un “sube el telón, baja el telón”, porque en menos de 48 horas hubo una cena ofrecida a los participantes por el anfitrión, el presidente de Estados Unidos, y a las pocas horas, se celebró la reunión que terminó con un comunicado sobre los temas tratados durante la misma y con un au revoir dentro de cuatro meses en la capital de uno de los 20 países para revisar estudios hechos al respecto y tomar alguna decisión —de ser posible global— sobre la reestructuración del mencionado sistema financiero, hoy maltrecho. Todo ocurrió con la velocidad con la cual marcha la vida actual y la cumbre sirvió también como telón de fondo para dar una despedida al presidente de Estados Unidos, el cual, dentro de dos meses, terminará su gestión de ocho años. Presentes a la cumbre los líderes del G-20; como invitados de la Unión Europea: España y Holanda; las organizaciones mundiales como la ONU; el Banco Mundial (BM); el Fondo Monetario Internacional (FMI); el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); la Organización para la Cooperación y el Desarrollos (OCDE); el presidente en turno de la Unión Europea (UE); el anfitrión; los más altos funcionarios de EU; el presidente electo estuvo representado por una ex ministra de la Unión Americana. Las propuestas de los participantes no fueron del todo convergentes en lo referente a dicha reestructuración y, no obstante la presencia de Sudáfrica, países de ese continente reclamaron ser tomados en cuenta en la reforma con particular atención a la pobreza en que se desarrollan varios países de ese continente. En algún momento se habló de la presente reunión como una continuación de la que se efectuó en julio de 1944, en Bretton Woods; los que hemos vivido esa época, diríamos con el The Economist (última edición): es un “nonsense”, considerando las circunstancias en que se celebró esa reunión realmente magna; en ese momento el mundo entero se encontraba casi al final de la Segunda Guerra Mundial, durante unos siete años, y que devastó territorios, hubo millones de muertos y más de heridos etc; la crisis actual es solamente financiera y sin quitar ni un ápice de su importancia y afectación, no se sale del campo socioeconómico-financiero. Como una respuesta a lo acontecido en Washington, DC, la semana próxima tendrá lugar en Sao Paulo, Brasil, el décimo Encuentro Internacional de los Partidos Comunistas y Obreros del Mundo (unos 73) para discutir sobre la reunión del G-20 y la recesión financiera en acto, cuyos efectos ya son muy severos para trabajadores y pobres del mundo. EL ENCUENTRO Terminó con un compromiso muy abierto, afirmando la necesidad de una reforma y de un fortalecimiento de las finanzas, pero quedando cada país responsable y evitando regulación excesiva por considerarla hasta contraproducente, dejando hasta abril de 2009 la decisión sobre medidas más concretas a aplicar en cuanto a supervisión de los sistemas financieros. Por parte francesa e inglesa, se habló de una reforma a los dos institutos financieros mundiales surgidos en 1944-45 (BM-FMI); la canciller alemana afirmó que los pasos dados durante la cumbre hacen pensar en una “economía social de mercado mundial”. Estados Unidos confirmó que la mejor forma para resolver los problemas actuales, restableciendo el crecimiento, es el libre mercado. El presidente de China, solicitó a los del G-20 ayuda para los países en desarrollo, con el fin de que puedan afrontar la actual crisis; además afirmó que la revisión del actual sistema financiero debería enfocarse a resultados prácticos. China e India pidieron que el nuevo orden financiero internacional sea disciplinado y que, al mismo tiempo, actúe como un estímulo al desarrollo global. En la declaración final de la cumbre, el Grupo de los Veinte se comprometió a llevar a cabo las acciones necesarias para la estabilización del sistema financiero, con la firme determinación de restablecer, en conjunto, el crecimiento mundial, reforzando las acciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. No nos queda más que esperar hasta abril, contando con la labor, por cierto muy intensa, de los asesores del nuevo presidente de Estados Unidos y de sus palabras sobre el tema. |