La IAVE de AMLO Sin dinero no hay política Político pobre es un pobre… El escándalo es por una nimiedad: el indecente uso de la tarjeta IAVE que entrega el Congreso a diputados y senadores para no pagar el peaje en carreteras nacionales. Pero resulta harto simbólico que haya sido el presidente interino del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo, quien hiciera la denuncia de que la tarjeta IAVE que el Congreso le entregó a su esposa, la diputada federal Sonia Ibarra —nótese el nepotismo en los cargos de elección popular—, haya sido empleada de manera ilegal e inmoral por Andrés Manuel López Obrador durante todo un año, como parte del “diezmo” grosero con que se financia el movimiento político del legítimo. ¿Qué significa, si no un potente símbolo de inmoralidad política, que López Obrador, su claque y su familia gocen de ese tipo de prebendas? ¿Dónde quedó la honestidad valiente que AMLO ha pregonado como una de sus divisas? No faltarán las voces que aleguen que el escándalo de la tarjeta IAVE es parte de una corrupción “chiquita”, nunca comparable con los millones y millones de pesos que se han embolsado los delincuentes del PRI, del PAN y de otros partidos y gobiernos. Y a primera vista pudieran tener razón. En efecto, el asunto de la tarjeta IAVE es una ratería “chiquita”, apenas una inmoralidad menor. ¿Pero qué tal si esa ratería menor la hubiese cometido un panista o un priísta? ¡Horror...! ¡Arde Troya...!, habrían gritado los amarillos, habrían pedido nombrar una comisión del Congreso, acabar con los privilegios de las mafias de cuello no tan blanco y colgar del palo más alto al hereje que utilizó para fines políticos, personalísimos, la tarjeta IAVE. ¿O no? Pero como el pillo es AMLO, mejor se hacen desentendidos. ¿Pero qué tal si hacemos cuentas de los 20 años de lucha político-social que ha llevado a AMLO a los cuernos de la luna, y en los que ha dispuesto de millones y millones de pesos, la mayoría de esos años sin trabajar? Salvo excepciones, claro, como los cinco años de jefe de Gobierno, y tres de presidente del PRD. Todos saben que la política, en todo el mundo, cuesta mucho dinero. También, que los políticos gastan mucho. Pero lo que no todos saben es que ese dinero generalmente no es de ellos. ¿Alguien sabe de dónde se financió el crecimiento del liderazgo de AMLO desde 1988? AMLO Y CAMACHO Una punta de la madeja la exhibimos aquí el pasado 29 de octubre, en el Itinerario que se llamó así: “¿Y los 9 mil millones, Andrés?”. Dijimos, entre otras cosas: “Durante 16 años fue parte de la picaresca mexicana. Pero hoy son firmes las pruebas de que en 1992, AMLO recibió 9 mil millones de pesos a cambio de retirar un plantón del Zócalo”. Dimos pelos y señales, y nadie se atrevió a desmentir la información. Revelamos que en la sesión del 11 de febrero de 2004 de la Comisión Permanente, el senador Juan José Rodríguez Prats, del PAN, increpó al diputado Manuel Camacho, del PRD, sobre la entrega de esos 9 mil millones de pesos, cuando Camacho era regente del DF, en el salinato. Camacho respondió: “No le entregué yo a López Obrador ningún recurso, lo que hizo el gobierno de la República fue cumplir con compromisos que estaban establecidos y, eso sí, con el visto bueno del resto de las secretarías que tenían intervenciones en esos asuntos. No fue una decisión del jefe del Departamento del DF, se cubrieron las indemnizaciones correspondientes a trabajadores que tenían derechos laborales y que Pemex estaba obligado, de acuerdo con el criterio del secretario del Trabajo”. También dimos a conocer la entrevista que el propio Camacho le dio al politólogo George Greyson en el libro Mesías mexicano. Dice Camacho: “En vista de la probabilidad de que López Obrador y los manifestantes tuvieran la oportunidad de recibir indemnizaciones de los tribunales, todos estuvimos de acuerdo en que era mejor proporcionales fondos con los cuales dispersaran su demostración y regresaran a casa”. ¿Qué tal? Dinero público para calmar las movilizaciones de AMLO. Pero hemos iniciado una investigación en el Pemex de Francisco Rojas, y en la Secretaría del Trabajo de Arsenio Farell, y ninguno de los altos funcionarios consultados reconoce tal decisión. Más aún, en la prensa de entonces —tanto en la local de Tabasco como en alguna del DF— se documenta el pago que hizo Pemex, por ejemplo, a los afectados por derrames y contaminación en tierra. Y la documentación es puntual: nombre, número de cheque, banco, fecha. En realidad, todo indica que Manuel Camacho miente, y que en efecto, AMLO realizaba sus frecuentes movilizaciones para chantajear al gobierno de Salinas, gobierno que lo sobornó con millones de pesos. ¿Por qué nadie, ni Manuel Camacho ni Carlos Salinas, ni AMLO han desmentido las evidencias exhibidas aquí? ¿Por qué será? AMLO Y ‘LA JORNADA’ Todos saben que en su origen, el líder social y el político en que se ha convertido López Obrador lleva una buena dosis de creación mediática. Pero lo que no todos saben es que en buena medida AMLO es un invento del diario La Jornada. Y si existen dudas, los incrédulos pueden recurrir al libro Diarismo de Marco Lara Klahr (págs. 191, 192 y 193), en donde el periodista y escritor —para fortuna hoy responsable de investigación de EL UNIVERSAL— nos muestra viñetas que retratan de cuerpo completo la relación de ese diario con AMLO. Y no, no sólo se trata del padrinazgo de Carmen Lira —la directora de La Jornada— a dos hijos de AMLO —lo que convierte en compadres a Lira y Obrador—, sino de una alianza que va más allá de lo político y mediático. UNA VIEJA GUERRA En el Itinerario Político del 4 de octubre de 2007, “Combate AMLO a Los Chuchos”, advertimos de la guerra que hoy ha llevado a medio centenar de legisladores a retirar el “diezmo” a AMLO. Dijimos que el tabasqueño había iniciado una guerra contra Los Chuchos por el control del partido, y que empezaba a verse la ruptura y el fin del “diezmo”. Era claro —y las evidencias aparecían por todas partes—, que el GDF de Marcelo Ebrard seguía descontando de manera obligatoria al salario de trabajadores una aportación a favor del “gobierno legítimo”. Descuento ilegal e inmoral. Por eso preguntamos: “¿Cuántos de los leales y fanáticos de López Obrador se han preguntado de dónde obtiene el ex jefe de Gobierno el dinero necesario para la manutención de su familia —que pasó de tres a cinco miembros—, si el jefe de familia no tiene empleo? ¿De dónde sale para pagar escuelas privadas, hospitales privados, renta, casa, ropa… y para hacer política. Nadie lo sabe con claridad. Pero el dinero sale de algún lado”. ¿PARAESTATAL? El 3 de junio de 2008 regresamos al tema, justo a partir de que de nuevo aparecieron evidencias de que con dinero público se financiaba el movimiento de AMLO, y que a Los Chuchos se les acusaba de provenir de un partido paraestatal. ¿Por qué el movimiento de AMLO es paraestatal, igual que los partidos que creaban los gobiernos priístas para simular democracia? Porque vive del dinero público. El dinero fluía de las cámaras de Diputados y Senadores, del GDF, de la ALDF, de gobiernos estatales… Hoy sólo le queda el GDF, y con un flujo reducido. Y hasta le quitaron la tarjeta IAVE, la que por pura casualidad abrió la fuente de corrupción y deshonestidad. El honesto. |