I. ¿Hay algún lugar seguro? La semana pasada murió un joven de 33 años en la colonia Condesa, a tres cuadras de la residencia de Ebrard. A plena luz del día dos sujetos lo persiguieron y le dispararon hiriéndolo en la cabeza. Todo sucedió frente a su lugar de trabajo.Las probabilidades de que se resuelva el caso y se castigue a los culpables son escasas. Según la Procuraduría capitalina, 80% de los homicidios cometidos en el DF queda impune. Sólo dos de cada 10 homicidas son aprehendidos y consignados ante un juez. Con tanta impunidad, si hay alguien seguro en esta ciudad de México son justamente los criminales. II. ¿Tienen alguna estrategia? Según una encuesta reciente, los índices de criminalidad en la ciudad han aumentado. En la delegación Cuauhtémoc uno de cada cuatro vecinos ha sido víctima de algún delito en el último año. Esta cifra aumentó de 13 a 24% en tan sólo 12 meses. Sin atribuciones ni recursos sustantivos en materia de seguridad, a las delegaciones, al igual que a los ciudadanos, sólo nos queda esperar que el GDF cambie de una estrategia mediática de combate al crimen a una mucho más concreta. De las dos nuevas policías anunciadas este año, la Unipol demostró —antes de desaparecer— que el mero cambio de nombre a las corporaciones no basta para eliminar sus vicios. En cuanto a la Policía Investigadora, anunciada para septiembre y que prometía reformas más allá de las siglas a la Policía Judicial, no hemos sabido absolutamente nada. III. ¿Cumplirá Marcelo? Han pasado 90 días desde la firma del Acuerdo Nacional por la Seguridad. Ese día el jefe de gobierno declaró muy seguro: “…Martí nos lanza un reto, que es: si no podemos o si no sabemos, pues que renunciemos... yo sí te acepto el reto… debemos mejorar sustancialmente la seguridad en nuestra ciudad, y (de no ser así) pues que se proceda (con la revocación del mandato)”. Los resultados hablan por sí mismos, ¿cumplirá su palabra? (gabrielacuevasbarron@hotmail.com) |