Total, no pierdes nada. Ya intentaste de todo, te cambiaste el look y hasta compraste ropa nueva, usas el aroma que sabes que le gusta y hasta ves los programas de tele que más le laten, pero todavía no te pela. Así que quizá hagas caso del anuncio que cayó en tus manos y te des una vuelta por una de esas tiendas donde venden amuletos y filtros de amor, quién quita y de verdad funcionan, pero a ti no se te va a “ir viva” esa personita por la que tanto suspiras. Lo peor que puede pasar es que no funcione y debas intentar nuevas estrategias.Los llamados filtros de amor fueron los afrodisíacos más utilizados en la época medieval y que la literatura recogió en relatos de amores imposibles, como la historia de Calixto y Melibea o Tristán e Isolda. En la actualidad siguen utilizándose en los ambientes esotéricos, con un gran número de adeptos, con ciertas fórmulas mágicas que la tradición popular ha conservado. Desde el punto de vista orgánico, no tienen realmente ningún efecto, pero a nivel sicológico se ha visto que ayuda a la persistencia de conseguir al ser amado, lo que en ocasiones llega a funcionar. Sí, sí sirven, pero… Los filtros de amor cuentan con un soporte importante que los hace perdurar, a pesar de que la ciencia trata de desmentirlos, y la idea es que cuando el ser humano, por méritos propios no puede conseguir lo que desea, puede recurrir a fórmulas energéticas que aumenten su capacidad de “atracción” y, por lo tanto, de obtención de sus metas, y uno de los retos que siempre ha “traído de cabeza” a la raza humana son la relaciones amorosas. Como parte del juego amoroso tienen un papel importante, ya que hacen cambios en la conducta de las personas (las que los usan) y que es percibido por la pareja a conquistar. Generalmente, imprimen un sello de seguridad lo suficientemente notable como para que la otra persona lo perciba y llame su atención; es en ese momento cuando les atorgamos veracidad y confianza. Por supuesto, los filtros de amor son una especie de “muletas” que nos ayudan a obtener autoseguridad, pero su “poder” acaba cuando la verdadera personalidad, gustos y compatibilidades se encuentran en el día a día. Todos los usamos… Aunque no sean filtros de amor, como verdaderas pócimas mágicas, todos usamos cosas de manera intencional para seducir a la pareja y, de alguna manera, confiamos en el objeto para lograr la meta. El utilizar EL perfume, LA camisa, El anillo (o cualquier joya), LOS zapatos de la suerte o, de plano, invitarle a comer mariscos o tomar bebidas exóticas y sentir que con eso es seguro que su atención será nuestra, es jugar a usar filtros de amor. |