¡Zacarrájatelas, pajarracos! ¿Vieron la telenovela panista del domingo por la tarde? Estuvo buenísimo el capítulo. Resulta que en pleno velorio del joven protagonista, cuando toda la familia azulestaba reunida en un emotivo homenaje al recién fallecido, llegó el jefe de los azulitos y enfrió el ambiente cuando soltó delante de todos un discurso fuerte y con destinatarios precisos. “Déjense de envidias y mezquindades”, que les dice el jefe a todos los miembros de la familia. N’ombre, pajaritos, la Mafufa y yo estábamos jalándonos los pelos de la emoción. Por cierto, ¿sí les conté que la Mafus fue una más de las peludas y peludos afectados por el fraude de Neoskin?; está retenojada la pobre porque otra vez le están creciendo los bigotes… Bueno, bueno, pero esa historia se las platico otro día, ahorita estábamos con lo del pleito de la familia azul que se asoma cuando todavía ni terminan el novenario del difunto. Pues nada, que después de la tragedia que enlutó al panismo y conmocionó al país, y de que el presidente Calderón les dirigió un fuerte jalón de orejas a los panistas por andar de “envidiosos y mezquinos” —bueno, hasta habló el Presidente de los “imbéciles de pedestal, que critican desde sus columnas de mármol”—, no faltaron los que corrieran a buscarle las chichis a las gallinas (como dijera Chucho Ortega), y encontraran destinatarios del duro mensaje presidencial. El Yunque, que son los primos ultramochos de los panistas, fueron ubicados como el blanco del regaño de Calderón porque, según versiones que EL UNIVERSAL recogió de panistas, los miembros de esa derechosa corriente le habrían hecho la vida de cuadritos a Juan Camilo Mouriño, esparciendo rumores sobre su salida inminente del gabinete. Y entonces fue cuando la telenovela azul se puso buenísima. Que sale de inmediato Manuel Espino, al que algunos ven como yunquista consumado, a dar la cara y a responderle al Presidente: “La guerra es con el narco, no con el Yunque”, le dijo. Lo curioso es que el mismo Espino, pajarillos, niega siempre ser yunquista, pero bien que sale a dar la cara en defensa de la negada pero existente organización de ultraderecha. El caso es que ni siquiera el luto por la dramática muerte de Mouriño ha evitado que los pleitos entre la familia panista, que no son nuevos pero que habían logrado controlar y mantener dentro de casa, vuelvan a aflorar. Ni hablar, suele pasar hasta en las mejores familias. Por lo pronto, alguien que está tranquilo porque la conmoción de la tragedia impidió que se le hiciera un examen sobre sus resultados, es el dirigente nacional panista, Germán Martínez. Porque el Consejo Nacional del PAN del domingo, que finalmente se dedicó al homenaje luctuoso de ese partido a Mouriño, originalmente era visto como la ocasión para que los pésimos números electorales de Germán salieran a relucir en un balance de su año de gestión al frente del PAN, en el que ese partido ha perdido casi todas las elecciones estatales y municipales en las que ha participado. Así que, aunque se le vio conmovido hasta las lágrimas en el acto luctuoso, en el fondo Germán debió de respirar diciendo: “¡Puff, de la que me salvé!”. Aunque quién sabe si se salvó realmente porque el 2009, con sus elecciones federales para renovar la Cámara de Diputados, está a la vuelta de la esquina y si Germencito no ha hecho la tarea, lo van a agarrar en la movida. EL BAÚL DEL DUENDE… Hay de cochineros a cochineros, pajarracos, y por lo que resolvieron ayer los magistrados del Tribunal Electoral federal el cochinero de Jesús Ortega fue un poco más limpio que el de Alejandro Encinas y los lopezobradoristas. Y así, como jabón mágico que borra “hasta las manchas más difíciles”, los magistrados electorales borraron la mugre y declararon que Jesús Ortega Martínez y con él su corriente de Nueva Izquierda o Los Chuchos, deben dirigir el PRD. Ah, qué buen jaboncito ése… Me voy, pajarracos; ando a las carreras porque la Mafufa está terca en que quiere que la lleve a bailar, aghhhh, y yo con este dolor de rodillas que no se me quita. Ahí les platico luego. ¡Regresaré!, ja, ja, ja, ja. |