Me parece que todos coincidimos en que algo no funciona, pero más allá de ello deja de haber coincidencias. Hay desde quienes interpretan esta crisis como la final y definitiva del capitalismo, hasta quienes sólo ven un problema de regulación, pasando por un gran grupo que considera que éste es el momento de construir un nuevo acuerdo parecido a Bretton Woods, y otro que ve la oportunidad de reforzar el acuerdo informal que suele llamarse globalización. Es decir, se trata de cuatro posturas diferentes, defendidas por grupos que piensan diferente acerca de muchas cosas, y que en México fácilmente ubicaríamos en el espectro izquierda-derecha, aunque no tenga mucho sentido. Pero usar más de dos dimensiones para pensar es complicado. Para ejemplificar estas posturas, y darle información sobre lo que discuten en el resto del mundo (porque aquí nos atoramos con lo de Gobernación), permítame presentarle primero lo que reporta RGE Monitor, el equipo de Nouriel Roubini, mejor conocido como Dr. Doom (algo así como doctor desastre), gurú financiero pesimista que se ha hecho muy famoso por anunciar la actual crisis desde hace poco más de un año. De acuerdo con esta fuente, Europa ha acordado proponer: 1) registro y supervisión de las agencias calificadoras; 2) asegurar la convergencia de estándares de contabilidad; 3) asegurar la vigilancia y regulación financiera en todo el mundo; 4) establecer códigos de conducta para evitar riesgos excesivos; y 5) dar al FMI el liderazgo en este proceso. De manera adicional, continúa RGE Monitor, hay llamados para un estímulo fiscal global para evitar una gran caída en la demanda. Pero esto no es fácil de lograr a nivel global porque hay muchos países con déficit fiscal importante. Finalmente, está la discusión sobre los derechos de voto al interior del FMI, que están concentrados en Europa, Estados Unidos y Japón. RGE menciona a Brasil, China, India y Arabia Saudita como países que deben tener más presencia. Le comento que estos países han sido mencionados reiteradamente en la prensa estadounidense por la misma razón, a veces incluyendo a Rusia, Corea del Sur, e incluso Sudáfrica. Nadie ha mencionado a México, Ahora permítame comentar, de manera muy breve, un libro que se publicó el lunes (y se escribió la semana pasada), coordinado por Barry Eichengreen y Richard Baldwin, recopilando ensayos de varios economistas de primer nivel (lo puede leer en voxeu.org). El ensayo de Alberto Alesina y Guido Tabellini propone: bajar tasas de interés, incrementar el gasto, no incrementar los impuestos a los ricos en Estados Unidos por el momento, no rescatar empresas que no tienen salvación (GM es su ejemplo). Michael Spence plantea, además, iniciar un proceso para evitar los serios desbalances financieros entre países y para mejorar la medición de riesgo. Willem Buiter plantea: coordinar a los bancos centrales para proveer liquidez de manera global, recapitalizar bancos, incrementar el gasto público en donde sea posible, crear un paquete de rescate para gobiernos con sistemas bancarios muy grandes (para evitar lo ocurrido en Islandia, que según Buiter puede ocurrir en Nueva Zelanda, Suiza, Dinamarca, Suecia y Australia, e incluso en Gran Bretaña, Irlanda, Holanda y Bélgica). En cuanto a la reforma institucional hacia delante, Buiter propone fortalecer al FMI, ampliar el G-7 para incluir a los países que antes le mencionaba, crear una especie de “unión aduanera financiera” para cada región, y regular a las calificadoras. Finalmente (porque no puedo comentarle todo en este pequeño espacio) Eichengreen propone iniciar un “proceso Bretton Woods”, creando la Organización Mundial Financiera (equivalente de la OMC), que podría actuar como árbitro para evitar competencia desleal financiera, específicamente el manejo turbio de los tipos de cambio, como el que ha permitido a Japón y China acumular más de 3 billones de dólares de reservas, provocando el inmenso déficit estadounidense. Como puede usted ver, lo que se discute en el mundo se encuentra más bien en el grupo que promueve fortalecer el proceso de globalización. La crisis que hoy enfrentamos es producto de problemas de transparencia y vigilancia en el sistema financiero, en donde las calificadoras tienen buena parte de la culpa, pero también es un problema de manejo de tipos de cambio. Sin embargo, no hay propuestas de regresar a sistemas de tipo de cambio fijo, ni mucho menos de regresar a una política permanentemente expansiva. La secuencia parece ser: liquidez, rescate, gasto y después el nuevo proceso de equilibrio en el nuevo mapa global. Falta ver quiénes estarán en ese mapa, pero de entrada, parece que nuevamente quedamos fuera. Pero era de esperarse, nosotros mismos nos excluimos, al seguir viviendo en épocas pasadas. |