El duelo fue efímero. Dos senadores del PAN dejaron los sacos y las corbatas negras y se fueron a celebrar a una cantina del centro de la ciudad de México, muy cerca de la Glorieta de Colón. Los legisladores Guillermo Anaya, compadre del presidente Felipe Calderón, y Humberto Aguilar Coronado, hombre muy cercano a Santiago Creel, departieron buena parte de la tarde del miércoles en compañía de tres féminas. Los cinco charlaban y sonreían sin parar. Ninguno de los dos senadores parecía estar de luto por la trágica muerte de Juan Camilo Mouriño.Andrés Manuel López Obrador está agotado, no tiene más pretextos y argumentos para ejercer presión en la designación de candidaturas a diputados federales, rumbo a los comicios de 2009. Los Chuchos destaparon el champaña con la resolución del Tribunal Electoral, que dio la presidencia del PRD a Jesús Ortega. Así que Nueva Izquierda ha tomado el control legal del partido, el mando financiero y el rumbo político para palomear a los aspirantes a puestos de elección popular. Pero el tabasqueño no se quedará pasmado; prepara un plan con el PRD del DF y su aliada Alejandra Barrales. Los panistas se fueron con la finta y dieron por buena la falsa noticia del fallecimiento de Carlos Abascal Carranza. El hecho alcanzó a los mariscales de prensa del PAN, que en un momento dado llegaron a confirmar la muerte del ex secretario de Gobernación. Hasta lo hicieron por sms. Luego, los azules enviaron otro mensaje: “No, no, paren prensas, está vivo, está en su casa reposando”. Ya para entonces, don Carlos daba una entrevista por teléfono al periodista Joaquín López Dóriga. La foxista Xóchitl Gálvez se metió a cuidar y promover a los candidatos del PRD a las alcaldías de Ixmiquilpan y Francisco I. Madero, en Hidalgo. La mujer de corazón azul anduvo en campaña, pero no pudo hacer nada: los aspirantes del PRI arrasaron a los amarillos el domingo pasado. Pero ella no tiene problemas y ya volverá al retoño azulado.
Bajo reserva ahora también se oye
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