(Primera parte) La Cumbre Iberoamericana tenía como proyecto un tema: la juventud y su desarrollo. Como se sabe, fue traspasada por la catástrofe financiera mundial y aquel proyecto pasó a segundo plano. Lo lamento grandemente porque, según la Cepal, “una cuarta parte de las jóvenes latinoamericanas han sido madres antes de los 20 años”. La Cepal añade: “Ello contribuye a perpetuar —en lo que no coincide con el Papa, intervengo— el círculo vicioso de la exclusión, pobreza y desigualdad”. Se entiende, pues, que lamente y muy seriamente que ese cuestionario pasara a muy segundo plano. Por lo pronto —Marx señaló que “el lecho de la miseria es el lecho de la procreación” y antes de él lo registró con las palabras más cautas, pero no menos implacables, un clérigo llamado Robert Malthus—, y de acuerdo con el estudio Juventud y cohesión social en Iberoamérica: un modelo para armar, “la tasa de maternidad entre jóvenes de 15 a 19 años se dispara sobre la tasa global y va en aumento…”. Destaca el informe, lo siento para los detractores de una información sexual adecuada y dirigida con respeto y rigor científico, a las sociedades adolescentes y adultas, que las principales causas de esa grave situación son: a) los insuficientes programas de educación sexual; b) la ausencia de políticas públicas de salud sexual y reproductiva para responder ante cada vez más temprana iniciación sexual de los jóvenes. Añade un dato de primera magnitud: “En todo el mundo los adolescentes comienzan su vida sexual más jóvenes, pero la gran diferencia es que en los países desarrollados la actividad sexual en la adolescencia inicia y luego continúa bajo condiciones de protección anticonceptiva”. Pueden entenderse las causas por las cuales he lamentado, y mucho, que la Conferencia Iberoamericana se trasladara a la crisis financiera. Hubiera merecido una conferencia paralela de los ministros de Hacienda y los bancos centrales sin demagogos. Para medir la grave significación del problema de la Juventud baste asumir lo que dice el documento de la Cepal (30 de diciembre de 2008) que aspiraba a ilustrar la Cumbre. “Aunque 45% de los embarazos de adolescentes entre 15 y 19 años son el resultado de la falta o mal uso de un método anticonceptivo, el acceso y uso de anticonceptivos es mucho más restringido entre las jóvenes que aún no tienen hijos debido al estigma social, el rechazo de la familia, las restricciones administrativas que limitan la posibilidad de los adolescentes de solicitar directa y confidencialmente los servicios y la falta de los programas públicos”. Añade el informe: “La gran mayoría de las madres adolescentes son pobres, de escasa educación y con altas posibilidades de constituir hogares uniparentales”. El estudio, que no incluye a México, analiza la situación de Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú y República Dominicana. En 1815, Simón Bolívar —Carta de Jamaica— hacía un balance de la posible población de la región. Llegaba a la conclusión de que la región contaba con unos 16 millones de habitantes. Sobre México recuperaba la previsión de Humboldt para 1808: 7.8 millones. La Cepal, para 1929, señalaba 86.5 millones; para 1940, 126.4 millones; para 1970, 278.9 millones. Su análisis para 2000 fue ya de 472.9 millones y para 2008 es de 568.2 millones. Según el Statistical Yearbook 2007 for Latin America, el incremento promedio del PIB en América Latina fue en 2003 de 2.1%; y de 5.6% en 2007. En México, según la Cepal fue de 1.4% en 2003; 2.8% en 2005; 4.8% en 2006 y 3.3% en 2007, esto es, por debajo del promedio latinoamericano. Esos temas no estuvieron presentes en la Cumbre. Wall Street sí. |