“Es importante votar, y verán que dimos un paso adelante y nos van a tomar más en cuenta”“¿A qué venimos a este país?”, pregunta todos los días Piolín en su programa de radio que, durante siete horas, de lunes a viernes, se transmite en 50 estaciones de Estados Unidos y es escuchado por millones de mexicanos que viven en el país vecino, muchos de ellos indocumentados. Todo su equipo le contesta, gritando: “¡¡A triunfar!!”. Vaya que él, personalmente, lo ha hecho. Eddie Sotelo nació en Ocotlán, Jalisco, en 1970 y a los 16 años cruzó la frontera, como indocumentado, ayudado por un coyote. Lo persiguió también un “mosco”, es decir, un helicóptero de la Border Patrol, y finalmente llegó a California a encontrarse con su papá y su hermano mayor tras pasar varias horas escondido en una cajuela. “Sé lo que es vivir en un país como Estados Unidos sin documentos y por las pruebas que tienes que pasar”, dice. Comenzó a trabajar recolectando latas de la basura o de donde fuera para llevarlas a reciclar. Vivía en el garaje de la casa de una tía suya con su padre y hermano mayor. Su madre y otro hermano seguían en México. Lavó carros, estacionamientos, departamentos. Trabajó en una lavandería y en un estudio de revelado de fotos de una hora al mismo tiempo que estudiaba y jugaba futbol. “Juego medio, ¡medio inteligente! Yo quería ser como Jorge Campos, pero tuve que trabajar”… Hoy es uno de los latinos más influyentes de Estados Unidos y tiene una lucha de muchos años por tratar de concretar una reforma migratoria para beneficiar a cerca de 12 millones de hombres y mujeres que están en la misma situación que él vivió. Ayudó a organizar una marcha de miles de personas, cosa nunca vista en Estados Unidos; luego contribuyó a juntar un millón de cartas de ciudadanos que pedían lo mismo y las llevó en una caravana de Los Ángeles hasta Washington, DC. Para las elecciones de este año, junto con Univisión, la compañía para la que trabaja, y otras organizaciones decidieron implementar otra estrategia: convocar a paisanos que podían buscar la ciudadanía, primero, y luego animarlos a que se registraran como votantes… y que sufragaran. La meta fue, claro, ambiciosa: un millón de nuevos votantes latinos, porque a pesar de que son 15% de la población, sólo son 8% del electorado, según datos del Centro Pew. “Son cosas que uno va aprendiendo. Es importante votar y se darán cuenta de que dimos un paso adelante y nos van a tomar más en cuenta para los derechos de nuestra gente”. No sólo eso, sino que cuando lo entrevistó en su estudio, logró que Barack Obama —el virtual presidente electo— se comprometiera a buscar una reforma migratoria en 2009. Hace énfasis en que debería ser una que no separara familias. “Y lo tenemos grabado”, me dice por teléfono desde Los Ángeles. Es más, me manda la grabación. John McCain sí le dio varias entrevistas, me cuenta, pero nunca fue al estudio. Considera que para las personas que lo escuchan eso tuvo un “gran significado”. Este 2008 también fue la primera vez que él votó. No me quiere decir por quién. Y cuando le pregunto que si es demócrata o republicano, contesta: “Ehhh… este… ¡Chiva!”. Lo que sí es que ve con buenos ojos que se escuche el nombre de Bill Richardson, ex gobernador de Nuevo México e hijo de una mexicana, para estar en el gabinete de Obama. “Sí necesitamos tener personas de alto nivel que comprendan las necesidades de nuestra comunidad. Ahora que tuvimos la oportunidad de entrevistar a ambos candidatos se los comentaba: qué importante sería que se pudiera hacer una campaña, demostrar lo que nosotros aportamos como hispanos; lo que los asiáticos aportan al venir a trabajar a esta nación y los afroestadounidenses. Eso permitirá que las personas que tienen algo en contra de nosotros digan: ‘mira, el presidente dice que ellos, trabajando arduamente, aportan”. Eso cambiaría la mentalidad de ciertas personas que a veces piensan que nosotros hacemos daño”. En su experiencia, descarta que haya una rivalidad entre negros y latinos como minorías y que la llegada de Obama sea una mala noticia para la comunidad hispana; confía además en que cumpla la palabra empeñada en su programa. En este contexto de crisis económica, él sabe que hay paisanos que se están regresando a México por no encontrar trabajo. Pero añade otro ingrediente al hecho: la nostalgia por el país que dejaron y también la separación de las familias. “La nostalgia es muy dura. Especialmente cuando no tienes a tu familia completa aquí. Trabajas a veces hasta 15 horas porque tienes que tener dos chambas para poder enviar dinero a tu familia y estás en un cuarto solo. Yo mismo, cuando tengo oportunidad de enlazar a los radioescuchas con sus familias en México, escucho a la mamá: ‘Mi’ijo, si no tienes trabajo, vente mejor para acá’. Las mamás y los papás sufren demasiado sobre todo cuando saben que su hijo o hija no tienen trabajo. También viven con la esperanza del día de mañana verlos y estar juntos otra vez”. Piolín —apodo que le puso un compañero de la escuela al llegar a Estados Unidos por “chaparro, jetón y ojudo”— considera que la misión de su vida es levantar el ánimo de sus paisanos. Eso es lo que trata de hacer todos los días. Hace entrevistas a gente exitosa y siempre pregunta cómo empezaron y cómo lograron estar ahora en un lugar privilegiado. Espera que sus radioescuchas y él mismo lo apliquen a sus vidas. Este hombre que terminó high school, que acepta que aún no habla inglés bien (pero toma clases para ello) y que fue mal estudiante, que asegura que está casado con “la radio”, atribuye a Dios todo lo que ha logrado. ¿Y si algún día le proponen ser diputado, lanzarse por un cargo público? Se ríe mucho antes de contestar. “Todavía no me lo proponen. Pero a final de cuentas Dios es el que va a decidir, él es el arquitecto de mi destino”. .
Escucha a Barack Obama
|