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México D.F., a 6 de noviembre de 2008 | 9:05 AM

El Duende Preguntón
¿Sabe o no sabe?
06 de noviembre de 2008
La frágil condición humana


¡Ay, pajarracos!, no sé ustedes, pero yo sigo impactado. De veras que hay días donde no sé si son los astros que se juntan para provocar tragedias o si los dioses nos recuerdan nuestra fragilidad. El martes por la tarde, igual que muchos de ustedes, yo seguía muy atento el resultado de la histórica elección en Estados Unidos, empezaba a contagiarme del ánimo festivo con que terminaron esos comicios, cuando de pronto, el golpe fue brutal.

En la sala del Castillo, con la Mafufa a un lado y el perrón junto a nosotros, no dábamos crédito al vuelco repentino de la información. De las escenas de júbilo de cientos de miles de seres humanos que en Estados Unidos festejaban el triunfo histórico de un hombre negro que por primera vez gana una elección presidencial, pasamos al horror. Fuego, gritos, gente que se vio atrapada en un infierno repentino; personas que salían como siempre de trabajar y caminaban por las calles o se desplazaban en sus autos, pensando quizá en llegar a casa, cuando de repente sobrevino la tragedia.

Y de una catástrofe que ya era mayor por la muerte de personas y las lesiones y quemaduras de muchos más, pasamos a la confirmación del impacto político: en el avión que cayó y se estrelló en una transitada zona de la ciudad, viajaba el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y el ex subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos, junto con otros tres funcionarios y la tripulación. Todos estaban muertos.

Con ellos murieron, en el instante, otras cuatro personas que vieron venir la muerte desde el cielo. “¿Qué pasó, qué fue lo que sucedió, qué es esto?”, se preguntaba la Mafufa conmocionada. Yo no atinaba a responder: “Qué martes negro”, fue lo único que se me ocurrió decirle.

Pensé entonces, todavía sin reponerme del impacto, que es una gran verdad que la vida —tanto la de ustedes los humanos como la de nosotros los duendes— está hecha de alegrías, pero también de dolor.

¿Cómo era posible que al mismo tiempo cientos de miles, quizás millones de seres humanos festejaban eufóricos, mientras otros tantos millones asistían aturdidos a una tragedia humana que se volvía al mismo tiempo conmoción política?

Así de frágil y compleja es la condición humana, dijo en un suspiro la Mafufa. Y yo no pude más que asentir mientras veía, confundido y contrariado, las dos estampas que retrataban crudamente esa dualidad de la que todos estamos hechos.

EL BAÚL DEL DUENDE… Pajaritos, ¿se imaginan que están ustedes en plena luna de miel, derramando todo lo que se derrama en esos intensos momentos cuando de pronto suena su teléfono y es una llamada de su jefe que les dice: “Ni hablar, preséntate de inmediato en la oficina. Es una emergencia”. Pues algo así le pasó al subsecretario de Gobernación, Abraham González Uyeda. Apenas hace unos días les comentaba que el funcionario contrajo nupcias en Guadalajara, y ayer por la noche, en medio de la tragedia, le avisaron que sería el “encargado del despacho” de la Segob hasta en tanto el presidente Calderón decida quién será el nuevo secretario. Ni hablar, mujer, es el jefe, debió decirle don Abraham a la flamante esposa…Por cierto, pajarracos, a ver si ustedes entienden algo y me explican: la noche del martes, con un aplomo y una fuerza que a mí me sorprendió, el Presidente dijo en su mensaje, tras la muerte de su amigo Juan Camilo Mouriño, que había ordenado una investigación para conocer a fondo las causas de la tragedia en la que perdió la vida uno de sus hombres más cercanos. Si se fijaron bien, Calderón se cuidó de nunca pronunciar, en su impecable discurso, nunca mencionar la palabra “accidente”. Hasta ahí estamos todos de acuerdo, ¿no? Pero al día siguiente, con mi amigo Carlos Loret, veo que Luis Téllez, el secretario de Comunicaciones, dijo que no se puede afirmar que no haya sido un accidente, pero tampoco se puede rechazar una hipótesis distinta al accidente, ¿cierto? Y entonces ¿por qué la canciller Patricia Espinosa, que se supone es del mismo gabinete presidencial, dice que ya le informó a la comunidad internacional, a través de comunicaciones oficiales del gobierno mexicano, que la muerte del secretario de Gobernación fue producto de un accidente? Yo ya no entiendo nada. Luego dirán que los que creamos confusión y especulamos somos los medios. Ajá... Me voy, pajarracos, pero ¡regresaré! Ja, ja, ja...

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