¡Que lo castren! Es lo que la gente expresa cuando un hombre comete abusos sexuales. Pero esta práctica, curiosamente, aún se realiza en varias regiones del mundo. En India, los hijras son un grupo religioso de hombres castrados que visten y se comportan como mujeres, adoran a la diosa Bachuhara Mata y se mutilan voluntariamente; antes lo hacían con cuchillo y sin anestesia, lo cual provocaba la muerte de uno de cada 10. A pesar de que la legislación hindú prohíbe ésto desde 1860, en algunas clínicas es común que se haga. Hubo una época en que tenían tierras, palacios, templos y sirvientes e inspiraban fe y respeto; sin embargo, el gobierno británico y su homofobia y misóginia les quitó la dignidad, aduciendo que su estilo de vida es un delito. En Rusia, los primeros skoptsis también eran castrados a voluntad y su líder se consideraba la reencarnación de Cristo. El zar Alejandro I los protegió y obtuvieron privilegios políticos y finacieros. Ocuparon puestos relevantes en la Rusia comunista. Janos Kadar, mandatario húngaro, se hizo castrar para alcanzar los favores políticos rusos. La fama radica en Roma Castrato es la denominación que se utiliza para referirse al cantante sometido de niño a una castración para conservar su voz aguda. El término tradicional español era capón. Su origen se sitúa en 1550 y con fines musicales se practicaba casi exclusivamente en Italia. La castración consistía en destruir el tejido testicular sin que, por lo general, se llegara a cortar el pene; así se conseguía que los menores con dotes especiales para el canto mantuvieran, de adultos, una tesitura aguda capaz de interpretar voces de papeles femeninos. Hicieron su aparición en las iglesias, tras la prohibición del Papa Pablo IV de que las mujeres cantaran en la Basílica de San Pedro. Niños y adultos castrados reemplazaron las voces femeninas, y muchos de estos artistas tuvieron una gran popularidad (Farinelli) y llegaron a cobrar enormes cantidades de dinero por sus actuaciones. Cantaron en el Vaticano y otras iglesias, hasta que un decreto del papa León XIII en 1902, prohibió definitivamente su presentación en ceremonias eclesiásticas. Eunucos En Turquía, las mujeres del harén formaban la mitad de la jerarquía de éste, los eunucos, la otra mitad. Eran considerados “menos que hombres” e incapaces de “ser tentados” por féminas. Esto les permitía ser leales al Sultán y cuidar de que ningún otro gozara del harén. Solían ser prisioneros de guerra o esclavos, castrados antes de la pubertad y condenados a una vida de servidumbre. El eunuco era privado de sexo quitándole pene y testículos de un solo corte de cuchilla de afeitar, un tubo se fijaba en la uretra y la herida era cauterizada con aceite hirviendo. |