Según la encuesta de adicciones del gobierno federal, entre 2002 y 2008 el número de adictos a las drogas creció en 51%. Una mirada a las noticias permite ver cómo se disparó la criminalidad en todo el país (en un día hasta 40 ejecuciones) a consecuencia del narco. La mejor ocurrencia de Felipe Calderón, para frenar lo anterior fue enviar al Senado una iniciativa para despenalizar el consumo de droga en pequeñas cantidades. En suma, para legalizar el uso de enervantes en la nación. Esta idea, ni siquiera es original. Es copia de una similar impulsada en 2004 por Vicente Fox y aprobada en San Lázaro; no obstante, fue vetada por la molestia de Estados Unidos. Sería como una invitación a los estadounidenses, dijeron allá, para que consumieran drogas legalmente en nuestro país. ¿Con medidas como éstas cree el gobierno federal que mejoraría la calidad de vida en las fronteras entre México y Estados Unidos; que disminuiría las bandas del narcotráfico y con ello la violencia que hoy la baña de sangre? La iniciativa establece que quien sea sorprendido con medio gramo de cocaína, dos gramos de mariguana o de opio, 50 miligramos de heroína o 40 de metanfetamina, no será sujeto de sanción alguna. Pero vale preguntar: ¿Quién surtirá a estos pequeños consumidores?, ¿dónde podrán adquirir la droga?, ¿quién la producirá?, ¿con qué calidad, bajo qué criterio?; ¿quién controlará se compren las cantidades autorizadas?, ¿el Estado? El caso es que aún el pequeño consumo tendría que hacerse en la red ilegal de producción y tráfico. Otra modificación propuesta al Código Penal Federal y a la Ley General de Salud prevé que policías adquieran droga o la reciban como “técnica de investigación” y “únicamente” para la indagación del narcomenudeo. ¿Quién impedirá que la consuman o la vendan?, ¿quién verificará el destino final que le den a los enervantes en México? A todas luces, la propuesta es un contrasentido. Legalizar el consumo de las drogas no acabará con la criminalidad, menos con las mafias y en cambio sí puede alentar las adicciones. Pero la pregunta más sencilla es la que no tiene respuesta: ¿Porqué se emprende una guerra contra el narcotráfico que deja miles de muertos estos dos años y al mismo tiempo se busca despenalizar el consumo de estupefacientes ilegales? |