L a escultura en bronce de un hombre que se parece mucho al poeta Carlos Pellicer luce desolada junto al catafalco de mármol que ha sido asaltado por sagaces e irrespetuosos ladrones, sin importarles que se trate de la Rotonda de las Personas Ilustres, en el Panteón de Dolores. Hondo canto del desierto, uno de los bellos poemas del célebre educador tabasqueño (1897-1977) podría recitarse adoloridamente delante de los huecos dejados por dos insignias de al menos 80 centímetros —hechas en bronce, es de suponer—, que alguien se robó de este recinto. Otras tres figuras de la historia mexicana se aprecian arrebatadas de sus respectivas placas. Ello, en un cementerio tan importante de la delegación Miguel Hidalgo y en el que no parece operar vigilancia, al menos no durante las noches, horas en las que actúan estos vívales, según piensa un sepulturero. Destaca la efigie de Santos Degollado (1811-1861), general del ejército federalista, quien si bien enfrentó batallas políticas y militares al lado del presidente Juárez, no pudo ya desenfundar su espada frente a la impune acción de modernos especialistas en el negocio del robo y fundido de los bronces. De entre 114 personajes homenajeados aquí, el visitante y/o profesor de escuela podría emprender un magnífico entretenimiento educativo para jóvenes, trayéndolos a identificar quiénes son los otros dos héroes a lo que les faltan placas. Uno de estos monumentos no sólo carece de cédula, sino de… estatua. Pero no piense el lector o las autoridades que el saqueador de tumbas atenta solamente contra los hombres y mujeres más conocidos de la patria. Ciudadanas igualmente heróicas como la irapuatense, Luz Guerrero Frausto, (1897-1998), adelita (auténtica) de tiempos revolucionarios, se sentiría muy triste —como su familia, aquí presente— de saber que un día, cierto truhán se plantó sobre su tumba del sector 3-1-42-3, ¿provisto de una sierra eléctrica? y serruchó desde su base, la gruesa cruz de mármol que la adornaba. — Condenadas ratas, ¿no? Es la voz de una familia atracada en sus recuerdos, como otras tantas que hoy exigen que los responsables de este panteón se levanten desde la modorra y reclamen. amilcarsalazar@yahoo.com |