De adentro del gabinete han salido los cañonazos hacia el barco de Bucareli, lanzados directo al despacho del secretario Juan Camilo Mouriño. Y aunque en el barco de Gobernación afirman que no habrá cambio de capitán y dicen tener órdenes del “comandante supremo” de seguir al mando de la nave, la andanada ha sido tan intensa que los obligó ya a responder a los ataques que ellos mismos identifican provenientes de otros buques de bandera blanquiazul. En medio de la marejada queda claro que no habrá cambios en el gabinete en lo inmediato y que, con todo y las tormentas que ha enfrentado, Mouriño seguirá al timón de la Segob. Pero eso no quiere decir que los fogonazos azules de los últimos días no hayan surtido efecto: más que tirarlo en este momento, sus adversarios internos buscaban consolidar la percepción de que el poder que rodeaba a Juan Camilo se ha reducido y, tanto dentro como fuera del PAN, la pregunta ahora es cuál sería su futuro. Al timing exacto añadieron el mensaje preciso: si a principios de 2008 se hablaba de Mouriño como presidenciable, y tras el golpe asestado por López Obrador y los contratos familiares con Pemex se le dejó de ver en esa condición, después se le veía como “operador en la Cámara de Diputados”, esta vez el capital político del secretario sólo alcanzó para que en los rumores se le mencione como candidato a la gubernatura de Campeche. ¿Es clara la devaluación política? Pero, ¿quienes son los autores de la maquiavélica estrategia? Los cálculos de Bucareli apuntan a dos lugares desde donde hicieron simultáneamente los disparos. Una conocida alianza entre una oficina de Los Pinos y otra de la colonia del Valle son las coordenadas que ubican como origen del lance contra el secretario, detrás del cual aparece una añeja disputa interna entre los dos subgrupos principales en que se divide el primer grupo calderonista. De cara a la definición de candidaturas panistas para 2009, el pleito anticipado por las listas y las estrategias de campaña hace que empiecen los duelos de poder entre los cercanos al Presidente. Los aliados de Los Pinos-Del Valle saben bien que desde fuera del gabinete Mouriño sería un hombre menos en la toma de decisiones y no participaría en la repartición de candidaturas. Por eso desataron los rumores de cambios, cuando es claro, y ellos son los primeros en saberlo, que difícilmente habrá movimientos en el gabinete antes de enero. Aun cuando el Presidente hubiera decidido relevar a Mouriño y mandarlo ya sea al Congreso o a pelear Campeche, su salida tendría que coincidir con los tiempos que tiene para pedir licencia, que en ambos casos no son antes del 15 de enero. Lo preocupante para Mouriño no son sólo son las versiones que dejaron circular profusamente de Los Pinos y la del Valle, sino que además hubo varias señales que confirman que su ascendencia y poder no son los mismos de antes. Por un lado, la llegada de Jorge Tello Peón como asesor presidencial en la estratégica labor de la seguridad significó, en los hechos, el desplazamiento del secretario de Gobernación como “jefe” del gabinete de seguridad. Pero hubo otro cañonazo que pegó fuerte en Gobernación y que caló directo en el ánimo del secretario. La forma marcadamente torpe y burda como manejaron en la PGR la solicitud de información sobre una investigación del gobierno español en contra de su padre, Carlos Mouriño Atanes, no sólo golpeó directamente a Juan Camilo, sino que le molestó sobremanera. No se explican en la Segob cómo un asunto que era tan fácil de responder fue tratado con tanta aparente impericia política y jurídica, al grado de que le echaron gasolina y lo inflamaron con suspicacias. NOTAS INDISCRETAS... La reestructuración de la SIEDO que trabajan en el despacho del procurador Eduardo Medina Mora plantea la creación un nuevo grupo de élite dentro de la infiltrada suprocuraduría. Crear nuevos organismos policiacos con la promesa de que “éstos sí serán blindados” contra la corrosión de los criminales no es nuevo; lo interesante es que en todo el personal de ese nuevo grupo están siendo evaluados por el gobierno de Estados Unidos, a través de la DEA y otras agencias. Si bien tradicionalmente los gringos han dado el “visto bueno” a los nombramientos del gobierno mexicano en la lucha contra el narcotráfico, ahora son prácticamente ellos los que deciden quiénes sí y quiénes no pueden integrarse al nuevo organismo de élite. Viva la soberanía... Los dados mandan escalera. Buen arranque de semana. |