Aviso Oportuno inmuebles | empleos | vehículos | varios
Buscar en: EL UNIVERSAL
El Universal
Columnas
México D.F., a 2 de noviembre de 2008 | 9:05 AM

Juan María Alponte
México y el mundo
02 de noviembre de 2008
Un episodio (olvidado) de la vida de México

El regreso de México al Consejo de Seguridad de la ONU me ha recordado la presencia de México en la Sociedad de Naciones

El regreso de México al Consejo de Seguridad de la ONU me ha recordado la presencia de México en la Sociedad de Naciones. La “Gran Guerra”, que posteriormente se conoció como la Primera Guerra Mundial, se inició en 1914 y se terminó el 11 de noviembre de 1918. Dos días antes el emperador de Alemania, Guillermo II, abdicó. Ese hecho histórico haría posible, en Weimar, la proclamación de la República Alemana.

El presidente de EU, Woodrow Wilson, demócrata, elegido en 1912 y reelegido en 1916, después de tener serios problemas con México, declaró en 1917 la guerra a Alemania. El Senado la aprobó por 82 votos contra seis; la Cámara, 373 contra 50. Profesor universitario, Wilson planteó sus Catorce puntos para la paz y vinculó el Tratado de Versalles a la formación de una Liga o Sociedad de Naciones que garantizase la paz futura. En EU hubo una reacción clara contra su proyecto en nombre del “aislacionismo”. Intentó Wilson movilizar el país. Recorrió la nación en un periplo agotador que tuvo efectos graves sobre su salud y, en 1919 y 1920, el Senado rechazó el Tratado de Versalles y la Sociedad de Naciones.

La aparición del fascismo italiano en 1922 y su ataque imperialista a Abisinia (Etiopía) en 1936 condujeron a la Sociedad de Naciones a condenar la invasión mussoliniana. La Sociedad de Naciones, con la conmocionante presencia del Negus de Abisinia, condenó, cierto, a Italia, pero tan débilmente que perdió toda credibilidad mientras Mussolini imponía un lema de barbarie: “Las relaciones entre las naciones son fundadas sobre la fuerza, la fuerza de las armas”. Wilson murió en 1924.

México no fue invitado por EU a formar parte de la Liga o Sociedad de Naciones. Posteriormente, en 1931, por unanimidad, con el apoyo de Francia, Inglaterra y España, más otros países, México fue integrado en la Sociedad de Naciones. Presidió la delegación el ex presidente Portes Gil. En ella estaba un nombre indisociable del internacionalismo mexicano: Genaro Estrada. A él se debe una relevante interpretación del Derecho Internacional mexicano. También estuvo Alberto J. Pani. Era entonces, embajador de México en España. No hago más extensa la lista por el espacio. Cabe añadir que el presidente, en esa ocasión, de la Asamblea, el rumano Titulesco, hizo una elogiosa presentación de la delegación mexicana. No dudó en decir que era la hora de rendir homenaje y desagraviar a México por su tardía incorporación. La contestación de Portes Gil se hizo en español. Añade: “Fue la primera ocasión que se oyó la lengua de Cervantes en el recinto de la Sociedad de Naciones”.

La delegación española, presidida por Alejandro Lerroux, en la que aparecía Salvador Madariaga (que me ratificó esta historia en Londres, muchos años después, cuando el gran escritor republicano estaba en el exilio) le diría a Portes Gil que estaban avergonzados: “Ninguno de nosotros ni los latinoamericanos habían intervenido, antes, en español”. Al día siguiente la delegación española y los latinoamericanos dieron una comida (eran 21 votos en la Asamblea) a los mexicanos. Lerroux exaltó la proclamación de la República Española que “en 72 horas, sin una gota de sangre, pasó de la monarquía a la República”. Portes Gil le dio las gracias. Le felicitó por “el tránsito de un régimen a otro sin una gota de sangre”. Le añadió que “México había derramado mucha sangre para encontrar el camino a las reformas que requiere el estado actual de la civilización”. En conversación con Lerroux le dijo: “Ojalá que España no tenga que derramar sangre para cimentar la República”. Termina Portes Gil: “España tuvo que derramar torrentes de sangre fracasado el intento generoso inicial”. Efemérides aleccionadoras para los dos pueblos. Hic et nunc, aquí y ahora.

  Acerca del autor
email:juan.alponte@eluniversal.com.mx alponte@prodigy.net.mx

Profesor titular de la FCPyS de la UNAM, escritor y periodista. Ha colaborado en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Ha escrito 37 libros, entre los que destacan Retrato de una Familia Babélica; las biografías de Colón y Lenin; Historias en la Tierra y Los Liberadores de la Conciencia.

Columnas anteriores
La fotografía de la “memoria histórica”
31 de octubre de 2008
China (¿comunista?) necesita la salud de EU
30 de octubre de 2008
Ascenso y caída de un ídolo: Greenspan
29 de octubre de 2008
Petróleo: de Drake al reto de hoy
28 de octubre de 2008
Memorias juveniles: Díaz y Juárez
26 de octubre de 2008
Buscador
Autor:
Columna:
Autor Editorial:
 
DIRECTORIO | CONTÁCTANOS | CÓDIGO DE ÉTICA | PUBLICIDAD | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO | HISTORIA
EL GRÁFICO | MINUTO X MINUTO | EL MUNDO | MÉXICO | ESTADOS | DF | FINANZAS | SOCIEDAD | PYMES | DEPORTES | ESPECTÁCULOS | CULTURA | ESTILOS | CIENCIA | COMPUTACIÓN | MENÚ | AUTOPISTAS | DESTINOS | SALUD | TU DINERO | GUÍA DEL OCIO | DISCUSIÓN | MULTIMEDIA | VIDEOS © 2000 - 2008
Todos los derechos reservados. El Universal Compañía Periodística Nacional. De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.
EL UNIVERSAL | aviso-oportuno.com.mx | AGENCIA INTERNET | CONEXIÓN TV | CONEXIÓN RADIO | VE FUTBOL | tVa | EL UNIVERSAL EN YOUTUBE | CIRCULO UNIVERSAL | EL UNIVERSAL MÓVIL | LÉENOS EN RSS