Tras la captura de ‘El Rey’ Zambada comienzan a surgir nombres y detenciones que parecen confirmar la existencia de una red dentro de las estructuras federalesComo efecto dominó, las capturas de capos importantes del narcotráfico en los últimos días se han dado en forma concatenada, por las delaciones y pitazos que obtienen las autoridades cuando atrapan a un pez gordo; pero junto con la información que sueltan contra sus enemigos, los narcos también han “puesto el dedo” sobre policías y militares corruptos que reciben dinero de los cárteles a cambio de protección o información. No fue casual que tras el golpe a la célula colombiana que trabajaba para los hermanos Beltrán Leyva, las autoridades federales y del DF hayan obtenido información sobre la ubicación y las operaciones de Reynaldo Zambada El Rey, operador del cártel de Sinaloa, y de El Chapo Guzmán en la capital del país y enemigo a muerte de los Beltrán. Si a El Rey lo pusieron sus enemigos que revelaron su centro de operaciones en el norte de la ciudad, donde fue primero detenido por la policía del DF y luego con el apoyo de refuerzos federales, el hermano de El Mayo Zambada también sabe cantar y su caída coincidió con la de los funcionarios de la SIEDO que estaban al servicio de los Beltrán Leyva. Aunque Miguel Colorado y Fernando Rivera eran investigados desde agosto por sus presuntos nexos con los Beltrán, su consignación y orden de encarcelamiento por parte de un juez se dio unos días después de que cayera el capo del cártel sinaloense. Pero la primera víctima directa que se le puede atribuir a El Rey es la caída de Édgar Bayardo del Villar, inspector de Operaciones de la Policía Federal Preventiva, quien fue destituido esta semana de su cargo y puesto a disposición de la PGR, acusado de trabajar para Ismael El Mayo Zambada. Junto con él fueron consignados los agentes de la PFP Jorge Cruz Méndez y Fidel Hernández García, a quienes se investiga. Bayardo era hombre del equipo del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y su caída se dio menos de una semana después de que su nombre destacara en varias narcomantas que aparecieron el pasado sábado 25 de octubre en calles y avenidas de ciudades de Sinaloa, Guerrero, Tamaulipas y Veracruz. En los mensajes dirigidos al presidente Calderón y similares a muchos otros que han aparecido, se acusaba al secretario García Luna y a varios de sus colaboradores: Luis Cárdenas Palomino, Édgar Ballardo, Gerardo Garay Cadena, de estar coludidos con el cártel de Sinaloa y brindar protección a algunos de sus capos como El Mayo Zambada y El Chapo Guzmán. Al día siguiente, el domingo 26, la SSP, en voz del subsecretario Facundo Rosas, rechazó las acusaciones contenidas en las narcomantas, y dijo que “el trabajo de la secretaría, a través de la PFP, ha sido contundente y no ha tenido distingo alguno”. El funcionario dio cifras de la detención de 239 integrantes de organizaciones criminales, de los que, dijo, 124 eran del cártel del Golfo, 48 del cártel de Sinaloa, 23 de los Arellano Félix, nueve del cártel de Juárez, y 31 del cártel del Norte del Valle, de Colombia. Sin embargo, la negativa oficial se contradijo unos días después con la destitución y consignación de Édgar Bayardo ante la SIEDO, ordenada por el propio secretario García Luna. Bayardo tiene un largo historial policiaco. Fue subprocurador de Justicia en Tlaxcala, en el sexenio de Alfonso Sánchez Anaya. Se formó en la “vieja guardia” policiaca, experto en espionaje y contraespionaje, y desde hace unos años se integró al equipo de colaboradores de García Luna. Pero no fue el único mencionado en las mantas que se vio involucrado en las investigaciones por presuntos nexos con los hermanos Zambada. Gerardo Garay Cadena, otro de los que aparecían acusados en los mensajes de los narcos, también fue llamado a declarar a la SIEDO, según fuentes de esa dependencia, aunque hasta el momento no se le ha fincado ninguna responsabilidad. Es decir, que dos de los cuatro nombres de funcionarios de la SSP federal que aparecen señalados en las narcomantas ya fueron investigados, y al menos uno ha sido acusado formalmente. Reynaldo El Rey Zambada era el operador de El Chapo en el DF. Tenía bajo su control el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y el narcomenudeo en Tepito. El gobierno capitalino se había quejado desde hace tiempo de que los sinaloenses operaban en la terminal aeroportuaria con protección federal; de hecho, las primeras hipótesis del bombazo de avenida Chapultepec, del pasado 15 de febrero, apuntaban a una venganza del cártel de Sinaloa en contra del jefe policiaco Julio César Sánchez Amaya, de la SSP capitalina, por los golpes que el GDF había dado a ese grupo en Tepito y el aeropuerto. Por lo pronto, tras la captura de El Rey Zambada comienzan a surgir nombres y detenciones que parecen confirmar la existencia de una red dentro de las estructuras federales, trabada desde el sexenio de Fox, para proteger al cártel de Sinaloa y a su principal líder El Chapo Guzmán. Esa red, por las fichas que empiezan a caer, tocaba no sólo la PFP sino también tenía ramificaciones militares. ¿Cuántos más caerán con El Rey? NOTAS INDISCRETAS... Mientras busca nuevas banderas para su lucha callejera, Andrés Manuel López Obrador parece decidido a ahondar la ruptura con Los Chuchos. “Hasta aquí llegamos”, le dijo el propio AMLO a Carlos Navarrete el 22 de octubre en su oficina de la colonia Roma. “Parece que sí”, le respondió el líder senatorial. Y en sus marchas y plantones cada vez es más fuerte el grito de “¡fuera Los Chuchos!”. La ruptura parece irreconciliable, pero en el pragmatismo electoral cualquier cosa puede pasar. Por lo pronto, en su plantón afuera de la Cámara de Diputados, López Obrador logró reunir 40 legisladores a los que presentó como héroes. “Con estos diputados es suficiente para trabajar y defender un proyecto”, dijo el tabasqueño, con lo que pareció cerrar cualquier relación con los legisladores de Nueva Izquierda. ¿Será el cortón definitivo?... Al alcalde panista de Santa Catarina, Nuevo León, la ética y la moral blanquiazul le tienen sin cuidado. Lo mismo utiliza recursos de la hacienda municipal para hacerle una fiesta a su esposa, la primera dama, que se hace de la vista gorda cuando sus funcionarios usan personal y materiales del ayuntamiento en sus casas, o promueve la venta clandestina de alcohol. Dionisio Herrera Duque, con todos esos señalamientos, varios de ellos documentados por la prensa local, aspira a ser diputado federal, y presume de sus apoyos en el CEN panista... Los dados cierran con escalera. Semana redonda. |