Al oído te susurra: “Te quiero más que a mí” y tú, llegas a la luna pensando que es maravilloso que alguien te ame de esa manera. Sin miramientos accede a complacerte en cuanta cosa le pides, ya sea económica, física o sexual. No deja de decirte: “Haría lo que sea por ti” y “me muero si te vas”, ¡guau!, es como en las novelas y las películas de “amor verdadero” que tachabas de cursis. Lo curioso, es que tu fiel amante, que acaba de tronar con “la persona equivocada” (la elección correcta eres tú, obvio), ya se dio cuenta de lo que es bueno y, por supuesto, crees que tu irresistible personalidad ha hecho que “caiga ciegamente”.Desafortunadamente, no eres tú lo que la tiene “endiosada”, es su adicción al enamoramiento y una codependencia emocional grave lo que la hace actuar así. Lo peor del caso, es que sus conductas pueden ser muy dañinas. Los pacientes Son personas con dificultad para manejar su sexualidad y se muestran muy dependientes de sus relaciones sentimentales, ya que generan vínculos enfermizos con quienes los humillan o infravaloran, perdiendo el sentido de sus propias vidas para ponerlo al servicio de su pareja. Su dependencia afectiva las hace tener conductas destructivas con tal de no perder su objeto amoroso. Estos enfermos no reconocen su problema, y a diferencia de los adictos al sexo, no están con sus parejas sólo por la satisfación física, a la cual también le dan un gran valor equivocado, están por codependencia emocional, el sexo es el medio para obligar al otro a quererlos. Adicción no sexual Los adictos al amor se anclan a una sola pareja, mientras que los adictos al sexo buscan su satisfacción con diversas personas. No saben vivir sin tener a alguien a quien atender y cuidar, pero ésto no lo hacen con ellos mismos, pues son incapaces de permanecer mucho tiempo solos, buscan pareja en cuanto pierden a la que tienen, y pasan por episodios de grandes depresiones. Miedos y fantasmas Su mayor temor es el abandono, pero también temen a la intimidad, confunden el amor con la necesidad, carecen de gratificación emocional, se sienten vacíos e incompletos si están solos. Suelen darle valor erótico al estrés, a la culpa y al miedo, se involucran emocional y sexualmente para manipular a sus parejas a quienes idealizan y culpan de sus insatisfacciones. Bueno, hay hasta quienes conceden cualidades mágicas a la otra persona, sin contar con que confunden el amor con atracción física y sexual, pero lo más curioso es que pueden aferrarse a personas inaccesibles para evitar la responsabilidad de la relación. |